Javier Palanca
Poeta fiel al portal
Tac, tac, tac, tac,
sabe que està ,
lo ha visto cientos de veces,
un escrito nauseabundo
excrementando paredes.
Tac, tac, tac, tac,
se declama eco tras eco:
¿Quién te has creido que eres?
Si no eres más que un blasfemo,
traidor de divinas leyes.
Tac, tac, tac, tac,
piensa que hizo los deberes
y tuvo fuerzas precisas,
por romper almas y dientes
entre demonios que gritan.
Tac, tac, tac, tac,
su dulce moral le salva
de aquellos fuegos que ardieron,
por arcángeles espadas
empuñadas por guerreros.
Tac, tac, tac, tac,
no sabe como han cambiado,
deseos de un sol amargo,
de vientres tan delicados
que estallaron en sus manos.
Tac, tac, tac, tac,
no intuye ni se le ocurre
que pueda haberse tachado
"¡Te mataré!", con las cruces
que aliviaban sus pecados.
Tac, tac, tac, tac,
su bastón ritma buscando
lo que sus ojos no dicen,
las miserias de un pasado
que sus andares esquiven.
Tac, tac, tac, tac.
sabe que està ,
lo ha visto cientos de veces,
un escrito nauseabundo
excrementando paredes.
Tac, tac, tac, tac,
se declama eco tras eco:
¿Quién te has creido que eres?
Si no eres más que un blasfemo,
traidor de divinas leyes.
Tac, tac, tac, tac,
piensa que hizo los deberes
y tuvo fuerzas precisas,
por romper almas y dientes
entre demonios que gritan.
Tac, tac, tac, tac,
su dulce moral le salva
de aquellos fuegos que ardieron,
por arcángeles espadas
empuñadas por guerreros.
Tac, tac, tac, tac,
no sabe como han cambiado,
deseos de un sol amargo,
de vientres tan delicados
que estallaron en sus manos.
Tac, tac, tac, tac,
no intuye ni se le ocurre
que pueda haberse tachado
"¡Te mataré!", con las cruces
que aliviaban sus pecados.
Tac, tac, tac, tac,
su bastón ritma buscando
lo que sus ojos no dicen,
las miserias de un pasado
que sus andares esquiven.
Tac, tac, tac, tac.
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