Nat Guttlein
さん
Se apoltronan las caricias sobre tu piel,
Se percibe el aire cálido que nace en tu espalda,
El perfume que se desliza en ella
Y dibuja curvas abstractas,
De todos colores,
Algunas acuareladas,
Onduladas como el dorado de tus cabellos.
El sol baña la habitación,
Las sabanas descansan alrededor de tus texturas,
Se estampan entre tu monte de venus
Y vibran sobre tus manos.
La taza de café bebe sorbo a sorbo,
La suavidad de tus besos,
El deleite esponjoso que acompaña a éstos.
La primavera me enseña nuevos pimpollos,
Sus especies me bañan con su jugo
Y el césped canta para mí
Una melodía que lleva tu nombre,
Y un compas que baila entre tus caderas.
La musa que inspira la belleza de todas las mariposas,
La vastedad de las montañas en sus vestiduras blancas,
La serenidad de los ríos acaudalados,
La finura en cantar del gorrión,
Y el infinito reflejado en los ojos del búho.
La noche se desliza,
Sueña,
Fantasea y te observa,
La luna fría y distante pelea por entrar en tu ventana
Y admirar la paz danzar entre tus pupilas.
Tu calma,
Tu luz,
La maravilla entre las pecas que bañan tu perfil
Y el don de ser una poesía sin letras
O una melodía sin sonidos,
Te distinguen.
Una vez mas vuelves a colarte entre mis letras
Y yo una vez más,
Caigo esclavo entre mis suspiros,
Dulces y amenazantes.
Se percibe el aire cálido que nace en tu espalda,
El perfume que se desliza en ella
Y dibuja curvas abstractas,
De todos colores,
Algunas acuareladas,
Onduladas como el dorado de tus cabellos.
El sol baña la habitación,
Las sabanas descansan alrededor de tus texturas,
Se estampan entre tu monte de venus
Y vibran sobre tus manos.
La taza de café bebe sorbo a sorbo,
La suavidad de tus besos,
El deleite esponjoso que acompaña a éstos.
La primavera me enseña nuevos pimpollos,
Sus especies me bañan con su jugo
Y el césped canta para mí
Una melodía que lleva tu nombre,
Y un compas que baila entre tus caderas.
La musa que inspira la belleza de todas las mariposas,
La vastedad de las montañas en sus vestiduras blancas,
La serenidad de los ríos acaudalados,
La finura en cantar del gorrión,
Y el infinito reflejado en los ojos del búho.
La noche se desliza,
Sueña,
Fantasea y te observa,
La luna fría y distante pelea por entrar en tu ventana
Y admirar la paz danzar entre tus pupilas.
Tu calma,
Tu luz,
La maravilla entre las pecas que bañan tu perfil
Y el don de ser una poesía sin letras
O una melodía sin sonidos,
Te distinguen.
Una vez mas vuelves a colarte entre mis letras
Y yo una vez más,
Caigo esclavo entre mis suspiros,
Dulces y amenazantes.