Mocka
Poeta asiduo al portal
La soledad amarga esta copa,
la noche. Y me vuelvo ciego.
El frío congela alguna lluvia,
las gotas. Y hasta parece llanto.
Un impulso que mi cuerpo no derrite,
que me enceguece aún más.
A medida que la amargura aumenta
la copa pierde, debe ser por algún temblor.
También sobran los pensamientos,
y estos se comprimen en mi cráneo.
Se enfría la copa con las gotas,
y se amarga con su sal.
Parece imposible que el silencio
que busco, me calle por dentro.
Mi cráneo amaga a estallar,
con cada latido en mi sien.
No encuentro lugar en él,
para ninguna guerra más.
Peleas que empiezo rezando,
y termino mudo.
Porque descubro que mis palabras,
logran que no pueda entender esto.
El frío congela esta lluvia,
las gotas, debe ser granizo.
Sale de mí, perdiendo... porque
nunca me enfría... más de lo que estoy.
la noche. Y me vuelvo ciego.
El frío congela alguna lluvia,
las gotas. Y hasta parece llanto.
Un impulso que mi cuerpo no derrite,
que me enceguece aún más.
A medida que la amargura aumenta
la copa pierde, debe ser por algún temblor.
También sobran los pensamientos,
y estos se comprimen en mi cráneo.
Se enfría la copa con las gotas,
y se amarga con su sal.
Parece imposible que el silencio
que busco, me calle por dentro.
Mi cráneo amaga a estallar,
con cada latido en mi sien.
No encuentro lugar en él,
para ninguna guerra más.
Peleas que empiezo rezando,
y termino mudo.
Porque descubro que mis palabras,
logran que no pueda entender esto.
El frío congela esta lluvia,
las gotas, debe ser granizo.
Sale de mí, perdiendo... porque
nunca me enfría... más de lo que estoy.