Grecia

Como el fuego quema las partes de tu pecho,

como las fuerzas mías que siguen luchando

intentando aplacar lo que tu dejaste hundido en mí.

En mis labios,

en mis manos

y hasta en las poesías que de madrugada,

se escriben solas.

Aquellas que parecen soldados,

intentando poder conquistar cada uno de tus suspiros.

Las que se llenan de alondras congeladas

y papeles al viento,

las que nacen de las filosofías de vida que recalcan tus palabras,

las imágenes como venus de tus caderas sobre la seda,

los templos tallados en torno a tu sonrisa,

los que aún sigo viendo en sueños.

Me visitan

y yo vuelvo a ellos con los ojos cerrados

y los labios enmudecidos,

como un cruel fanático que sigue tus pisadas,

las que se borran en tu olvido,

y las que me gusta seguir explorando.

En tus recuerdos,

o en los míos.
 
Como el fuego quema las partes de tu pecho,

como las fuerzas mías que siguen luchando

intentando aplacar lo que tu dejaste hundido en mí.

En mis labios,

en mis manos

y hasta en las poesías que de madrugada,

se escriben solas.

Aquellas que parecen soldados,

intentando poder conquistar cada uno de tus suspiros.

Las que se llenan de alondras congeladas

y papeles al viento,

las que nacen de las filosofías de vida que recalcan tus palabras,

las imágenes como venus de tus caderas sobre la seda,

los templos tallados en torno a tu sonrisa,

los que aún sigo viendo en sueños.

Me visitan

y yo vuelvo a ellos con los ojos cerrados

y los labios enmudecidos,

como un cruel fanático que sigue tus pisadas,

las que se borran en tu olvido,

y las que me gusta seguir explorando.

En tus recuerdos,

o en los míos.

Nat Guttlein excelente el desarrollo con un inmejorable final, me encantó. Saludos.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba