Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
GRIETAS
La grieta de mi herida en tu herida sangra otra vez.
Frente al espejo
que dibuja indolente mi ironía
por mirarme en tus ojos
dejo abierto un canto dulce y sereno,
una canción de despedida por un difunto y su féretro
bajo la lluvia solitario,
un eco
desde donde encumbraré
el inevitable desgarramiento de mi voz.
De este lado
mi corazón solo es
granizo, penuria y mármol,
juntos erosionan tu faz
cavada en mí,
circuída en mis adentros.
Del otro lado
dos anillos celestes, una cosquilla ingenua,
un leve abrazo
duplicando latidos,
cicatrizando las paredes de mi anhelo.
Sangra tu grieta en mi grieta otra vez.
Cierra la distancia sus esclusas tenaces,
vuelve a llover un cielo en tu cielo.
De Amores Primigenios, poesía amorosa, 1.993-1.998
La grieta de mi herida en tu herida sangra otra vez.
Frente al espejo
que dibuja indolente mi ironía
por mirarme en tus ojos
dejo abierto un canto dulce y sereno,
una canción de despedida por un difunto y su féretro
bajo la lluvia solitario,
un eco
desde donde encumbraré
el inevitable desgarramiento de mi voz.
De este lado
mi corazón solo es
granizo, penuria y mármol,
juntos erosionan tu faz
cavada en mí,
circuída en mis adentros.
Del otro lado
dos anillos celestes, una cosquilla ingenua,
un leve abrazo
duplicando latidos,
cicatrizando las paredes de mi anhelo.
Sangra tu grieta en mi grieta otra vez.
Cierra la distancia sus esclusas tenaces,
vuelve a llover un cielo en tu cielo.
De Amores Primigenios, poesía amorosa, 1.993-1.998
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