El Arethra
Poeta recién llegado
En las constelaciones de cromo las cosas andan mal,
ahora que el despecho ha florecido
en detrimento de todas las verdades,
se nos muere el coraje entre las manos.
Con la excusa de escapar,
incluso los mejores de nosotros
le romperíamos las alas a un Icaro cualquiera.
Nos ponemos de rodillas
y rezamos sobre bolsas de basura,
y la pulpa de las calles se hace tinta,
y un coágulo brillante nos llama desde el sueño.
La noche de neón se vuelve interminable
para ojos afiebrados como éstos,
entrevemos a lo lejos, el destello,
la sonrisa del rey de la tristeza,
ya que el reino se ha perdido para siempre.
Delgadas lágrimas de óxido tatuadas
en la espalda de las torres del gobierno,
gigantescas moles del pan de la locura,
abandonadas como altares de verguenza.
En las constelaciones de cromo las cosas andan mal,
aullidos blancos en la sala del quirófano
donde hombres y mujeres esperan silenciosos,
y sus mentes son recetas de ruido ante el insomnio.
ahora que el despecho ha florecido
en detrimento de todas las verdades,
se nos muere el coraje entre las manos.
Con la excusa de escapar,
incluso los mejores de nosotros
le romperíamos las alas a un Icaro cualquiera.
Nos ponemos de rodillas
y rezamos sobre bolsas de basura,
y la pulpa de las calles se hace tinta,
y un coágulo brillante nos llama desde el sueño.
La noche de neón se vuelve interminable
para ojos afiebrados como éstos,
entrevemos a lo lejos, el destello,
la sonrisa del rey de la tristeza,
ya que el reino se ha perdido para siempre.
Delgadas lágrimas de óxido tatuadas
en la espalda de las torres del gobierno,
gigantescas moles del pan de la locura,
abandonadas como altares de verguenza.
En las constelaciones de cromo las cosas andan mal,
aullidos blancos en la sala del quirófano
donde hombres y mujeres esperan silenciosos,
y sus mentes son recetas de ruido ante el insomnio.