catapiano_18
Poeta recién llegado
No pretendo dejar la ropa colgada entre tu boca.
Que se estile despacio y después no seque,
Los retazos de una mentira inquieta, de una razón moribunda.
Prendas de palabras destapando sus verdades, de corazón circulando sus secretos.
Un alma andante del bosque de los dolores,
Que mencionó sus hojas en tus labios.
Ese paradigma que enfrenté hace días,
Bajo el cigarrillo y la humedad de unos cuerpos,
Ejercitando su cintura con el líbido.
Y traspapelando entre sonidos un quejido innato.
Una noche, noche más oscura,
Acaricié tu torso desnudo.
Pensando que la escena podría ser eterna,
Y aquí estoy, y no te tengo, y aquí estoy, y no te tengo.
Los suéteres destilan un olor a cuarto desesperanzado.
Donde quedaron esparcidas las ilusiones.
Catalina Díaz.
Que se estile despacio y después no seque,
Los retazos de una mentira inquieta, de una razón moribunda.
Prendas de palabras destapando sus verdades, de corazón circulando sus secretos.
Un alma andante del bosque de los dolores,
Que mencionó sus hojas en tus labios.
Ese paradigma que enfrenté hace días,
Bajo el cigarrillo y la humedad de unos cuerpos,
Ejercitando su cintura con el líbido.
Y traspapelando entre sonidos un quejido innato.
Una noche, noche más oscura,
Acaricié tu torso desnudo.
Pensando que la escena podría ser eterna,
Y aquí estoy, y no te tengo, y aquí estoy, y no te tengo.
Los suéteres destilan un olor a cuarto desesperanzado.
Donde quedaron esparcidas las ilusiones.
Catalina Díaz.