Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Me hundo, quizá al propio,
en arenas movedizas
entre tierra y cenizas
de un pasado que aún calienta.
Se extiende sobre mí una nube,
el Sol se apaga,
y yo voy llorando sin remedio
esperando que todo esto acabe.
Pues mis pies vacilan inseguros
y mis manos se muestran tambaleantes,
el destino se me hizo turbio
la esperanza hecha polvo, desmoronada.
La Soledad me asusta y me mata,
día a día una daga me clava,
y mis lágrimas negras deambulan
por el frío valle de mi cara.
¿Será esto un ocaso inminente?
¿me asomé al precipicio de la vida?
mi mente ahora yace confundida
y mi corazón agoniza lentamente.
Se rompe mi vasija,
se hunde precipitado mi barco,
el mar está impetuoso, está bravo
y yo solo quiero mi descanso.
en arenas movedizas
entre tierra y cenizas
de un pasado que aún calienta.
Se extiende sobre mí una nube,
el Sol se apaga,
y yo voy llorando sin remedio
esperando que todo esto acabe.
Pues mis pies vacilan inseguros
y mis manos se muestran tambaleantes,
el destino se me hizo turbio
la esperanza hecha polvo, desmoronada.
La Soledad me asusta y me mata,
día a día una daga me clava,
y mis lágrimas negras deambulan
por el frío valle de mi cara.
¿Será esto un ocaso inminente?
¿me asomé al precipicio de la vida?
mi mente ahora yace confundida
y mi corazón agoniza lentamente.
Se rompe mi vasija,
se hunde precipitado mi barco,
el mar está impetuoso, está bravo
y yo solo quiero mi descanso.