Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi corazón ya no quiere cordura,
pues en la locura está su salida,
de la agobiante armazón de piel,
que lo ha confinado sin previa consulta,
insiste en revelarse,
y sólo quiere escapar,
evadiendo el cerco de púas,
que le ha impuesto la prudencia,
para no delatar al espíritu,
que tampoco quiere continuar conmigo,
que añosos se han sublevado en mi cuerpo,
imprudente de tanta abulia,
impenetrable de tanta coraza,
intolerable de tanta soberbia,
por fin he soltado las amarras,
y el corazón se apodera de mi boca,
que comienza a balbucear sus señales.
Mi corazón te grita su ahogo,
quiere confesarse aunque signifique su cárcel,
pues..., sin palabras se está quedando,
pues..., en silencio se está debilitando,
pues..., hasta la sangre está negando su entrada,
quiere gritar que tiene hambre,
de ser acariciado,
de ser mimado,
de adentrarse en aguas cristalinas,
con sus vasos atestados de sangre,
de coger y saborear tu fruto,
de danzar al compás de los gemidos,
y agotarse contigo desnudo,
hasta colorear tu vientre palpitante,
quiere guardarte y que con él te emociones,
para nacer a un costado de tu sendero,
para conocer tus íntimos secretos,
quiere soñarte aunque sea un delirio,
para llamarte aunque sea un alarido.
Mi corazón ha expresado su llanto,
que también se hace mi llanto,
en estas sienes.......,
en este hoy que se complica casi inhumano,
que han soñado a su antojo,
en las suaves tentaciones de tus pechos,
que me permitas acariciarlos perpetuo,
llenando mi boca con tu beso,
de lágrimas rabiosas en mi lecho.
Despídete corazón de tu osadía,
que me involucras con tus dichos y mis súplicas,
para que aceptes tu destino insensato
de permanecer encerrado en mi pecho...
pues en la locura está su salida,
de la agobiante armazón de piel,
que lo ha confinado sin previa consulta,
insiste en revelarse,
y sólo quiere escapar,
evadiendo el cerco de púas,
que le ha impuesto la prudencia,
para no delatar al espíritu,
que tampoco quiere continuar conmigo,
que añosos se han sublevado en mi cuerpo,
imprudente de tanta abulia,
impenetrable de tanta coraza,
intolerable de tanta soberbia,
por fin he soltado las amarras,
y el corazón se apodera de mi boca,
que comienza a balbucear sus señales.
Mi corazón te grita su ahogo,
quiere confesarse aunque signifique su cárcel,
pues..., sin palabras se está quedando,
pues..., en silencio se está debilitando,
pues..., hasta la sangre está negando su entrada,
quiere gritar que tiene hambre,
de ser acariciado,
de ser mimado,
de adentrarse en aguas cristalinas,
con sus vasos atestados de sangre,
de coger y saborear tu fruto,
de danzar al compás de los gemidos,
y agotarse contigo desnudo,
hasta colorear tu vientre palpitante,
quiere guardarte y que con él te emociones,
para nacer a un costado de tu sendero,
para conocer tus íntimos secretos,
quiere soñarte aunque sea un delirio,
para llamarte aunque sea un alarido.
Mi corazón ha expresado su llanto,
que también se hace mi llanto,
en estas sienes.......,
en este hoy que se complica casi inhumano,
que han soñado a su antojo,
en las suaves tentaciones de tus pechos,
que me permitas acariciarlos perpetuo,
llenando mi boca con tu beso,
de lágrimas rabiosas en mi lecho.
Despídete corazón de tu osadía,
que me involucras con tus dichos y mis súplicas,
para que aceptes tu destino insensato
de permanecer encerrado en mi pecho...