Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube_share;rf2COjGx-BQ]http://youtu.be/rf2COjGx-BQ[/video]
Grita el corazón y canta el viento del otoño;
llora la soledad y el tiempo se queda sin hablar -
las palabras cuelgan de las pestañas del silencio
y con la mirada el alma dice mil verdades...
Rompe la paz del anochecer el huracán,
el diluvio de soledades... Las que dentro del mar
yacentes duermen, gotas cristalinas del brillo lunar;
espinas y fracasos ahogados en la negrura de la noche,
tempestades del olvido, sobre el horizonte - una estrella fugaz;
el cielo clandestino cuyo ardor nos quema las alas
y no llegaremos jamás a volar
por causa de su indiferencia...
Pobres somos todos los que venimos al mundo
para sufrir y maldecir nuestra angustia;
quienes no hemos conocido nunca la verdadera libertad -
de quienes siempre se burla
el destino, tanto como la humanidad...
Quienes lucimos con orgullo
nuestra vestimenta de lágrimas sangrientas
frente la adversidad - y somos fuertes y valientes,
pero igual no podemos vencer esta realidad
la cual mata hasta los más hermosos sueños...
Nosotros somos hijos de nadie, caminantes sin rumbo ni destinación;
a nuestro solitario, incomprendido y maltrecho corazón,
le dieron cien veces el puñal del veneno mortal -
y sin embargo, nos hemos levantado, a pesar de nuestras heridas,
para lograr por fin ese último milagro
de triunfar alguna vez en la vida...
[08/11/2013]
Grita el corazón y canta el viento del otoño;
llora la soledad y el tiempo se queda sin hablar -
las palabras cuelgan de las pestañas del silencio
y con la mirada el alma dice mil verdades...
Rompe la paz del anochecer el huracán,
el diluvio de soledades... Las que dentro del mar
yacentes duermen, gotas cristalinas del brillo lunar;
espinas y fracasos ahogados en la negrura de la noche,
tempestades del olvido, sobre el horizonte - una estrella fugaz;
el cielo clandestino cuyo ardor nos quema las alas
y no llegaremos jamás a volar
por causa de su indiferencia...
Pobres somos todos los que venimos al mundo
para sufrir y maldecir nuestra angustia;
quienes no hemos conocido nunca la verdadera libertad -
de quienes siempre se burla
el destino, tanto como la humanidad...
Quienes lucimos con orgullo
nuestra vestimenta de lágrimas sangrientas
frente la adversidad - y somos fuertes y valientes,
pero igual no podemos vencer esta realidad
la cual mata hasta los más hermosos sueños...
Nosotros somos hijos de nadie, caminantes sin rumbo ni destinación;
a nuestro solitario, incomprendido y maltrecho corazón,
le dieron cien veces el puñal del veneno mortal -
y sin embargo, nos hemos levantado, a pesar de nuestras heridas,
para lograr por fin ese último milagro
de triunfar alguna vez en la vida...
[08/11/2013]
Última edición: