[center:af4bf51e8b]Yo tengo en mi poder un viejo escrito,
basado en una carta lastimera,
donde una pobre mujer lanza su grito
rodeada de angustias y tristezas.
Le habla esta mujer, habla esta santa,
a un tal señor de nombre Federico,
Le pide -Por favor leé esta carta y no la rompas sin terminarla-
Tristeza, soledad, amarguras, lágrimas;
expresa en la misiva con su mente perturbada;
una madre, esposa, amiga, hermana,
que ha dado todo para nunca ser amada.
-Yo me casé muy joven- dice la pobre
-Sin la experiencia de ejercer como una esposa,
pero el amor que te tengo Federico, hace que todo para ti yo te lo haga-
-Me casé a los diecinueve, inmadura e inesperta en muchas cosas, y pensando en tener un compañero para así compartir buenas y malas-
¡Por mi madre! que estoy leyendo esto
y me causa un malestar que me produce naúseas,
yo quisiera encontrar a ésta mujer , tan mal amada
y apretarla entre mi pecho y besarla.
¿Dónde estará el cobarde?,
aquel que su amor ella entregara;
que no tuvo el coraje de ser hombre,
y brindarle su cariño y llenarla de ternura;
y recordar que nació de una mujer,
como ésta que él no amaba.
-Ni aun mis hijos que son lo más
que quiero se acuerdan de que existo-
leí en una línea de esta carta
¡Que pobre mujer ahogada en sentimientos
quien sabe si aún vive o ya está enterrada![/center:af4bf51e8b]