Antonio Javier Fuentes So
Poeta que considera el portal su segunda casa
Decido entre apuntar a mi cabeza,
fríos labios del cañón sobre mis sienes,
o colgarme a la vida de algún palo.
Pero a unos se los come la carcoma
y otros lucen untados con manteca.
No quiero disparar, pero he perdido
y ya no tengo más que la baraja.
Si me invitas a entrar tomaré un trago,
si me cierras las puertas las derribo.
Solo quiero una copa y una luna,
y cuando suene aquel blues de los vencidos
sacaré de mis bolsillos, una a una,
estas penas que acosan con derribo
en busca de una muerte prematura.
Y cuando el sol insolente y despiadado
de un puñetazo rompa los cristales,
que vuelvan a arañarme sin reparos
y a quitarme la vida en los portales
fríos labios del cañón sobre mis sienes,
o colgarme a la vida de algún palo.
Pero a unos se los come la carcoma
y otros lucen untados con manteca.
No quiero disparar, pero he perdido
y ya no tengo más que la baraja.
Si me invitas a entrar tomaré un trago,
si me cierras las puertas las derribo.
Solo quiero una copa y una luna,
y cuando suene aquel blues de los vencidos
sacaré de mis bolsillos, una a una,
estas penas que acosan con derribo
en busca de una muerte prematura.
Y cuando el sol insolente y despiadado
de un puñetazo rompa los cristales,
que vuelvan a arañarme sin reparos
y a quitarme la vida en los portales