Cassandra Van Der Linde
Poeta recién llegado
Pequeña niña ilusa, llena de
sueños y alegría.
¿Que pasó con tu inocencia?
¿Por qué apenas noto tu presencia?
¿Es por culpa de alguna promesa incumplida?
¿Es porque no te di lo que me pedías?
No escuché tu llanto,
sonaba lejano, y ahora,
mis intentos por oírte son en vano.
Has ocultado bien tu pesar,
detrás de un invisible antifaz.
Cada vez que sonreías,
el dolor se hincaba más en tu alma
que, a la vez, se ahogaba en cientos
de lágrimas.
Algo me cegaba... no podía ver nada.
Solo te pido que me perdones,
por no haber sabido apreciar tus dones,
por haber vivido como simples peones.
Hoy todo está cubierto.
El cielo grita de dolor ante tu cuerpo.
La sangre corre por doquier y
la oscuridad no deja de crecer...
nos envuelve a ti y a mi,
a tu cuerpo y a mi alma,
en un torbellino que arrasa con toda calma.
Te has marchado lejos y yo
no tardaré en seguir el mismo camino,
solo que tú te fundirás con el resplandor
de la luz eterna mientras yo,
me sumo en la locura de una mente enferma.
sueños y alegría.
¿Que pasó con tu inocencia?
¿Por qué apenas noto tu presencia?
¿Es por culpa de alguna promesa incumplida?
¿Es porque no te di lo que me pedías?
No escuché tu llanto,
sonaba lejano, y ahora,
mis intentos por oírte son en vano.
Has ocultado bien tu pesar,
detrás de un invisible antifaz.
Cada vez que sonreías,
el dolor se hincaba más en tu alma
que, a la vez, se ahogaba en cientos
de lágrimas.
Algo me cegaba... no podía ver nada.
Solo te pido que me perdones,
por no haber sabido apreciar tus dones,
por haber vivido como simples peones.
Hoy todo está cubierto.
El cielo grita de dolor ante tu cuerpo.
La sangre corre por doquier y
la oscuridad no deja de crecer...
nos envuelve a ti y a mi,
a tu cuerpo y a mi alma,
en un torbellino que arrasa con toda calma.
Te has marchado lejos y yo
no tardaré en seguir el mismo camino,
solo que tú te fundirás con el resplandor
de la luz eterna mientras yo,
me sumo en la locura de una mente enferma.