Una día cuando tu esencia y la mía
sean el eco de la brisa,
Seré la suave neblina
que acaricia el rostro de una niña,
Tú el sol que dando luz
a las mañanas de esperanza,
Y seremos los dos
la pasión que existe,
en la memoria del olvido.
Quiero ser la rosa
que vierte el aroma al viento,
O tal vez la musa de algún
poeta triste,
Las olas que llegan a la playa
de arenas blancas,
Y hallar en el ocaso del tiempo
tu profunda mirada perdida.
Desde mi ventana
grito tu nombre al viento,
Y el eco de mi voz
vuelve vacío,
en mi memoria no existe el tiempo,
y en mi corazón
no tiene cabida el olvido.
sean el eco de la brisa,
Seré la suave neblina
que acaricia el rostro de una niña,
Tú el sol que dando luz
a las mañanas de esperanza,
Y seremos los dos
la pasión que existe,
en la memoria del olvido.
Quiero ser la rosa
que vierte el aroma al viento,
O tal vez la musa de algún
poeta triste,
Las olas que llegan a la playa
de arenas blancas,
Y hallar en el ocaso del tiempo
tu profunda mirada perdida.
Desde mi ventana
grito tu nombre al viento,
Y el eco de mi voz
vuelve vacío,
en mi memoria no existe el tiempo,
y en mi corazón
no tiene cabida el olvido.