eralda
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Grito!, te miro a los ojos
y tú no me oyes.
Me callo la voz,
la devuelvo al silencio,
la perdono las ansias,
la perdono el amor,
la perdono la pasión.
¡Grito de nuevo!,
cada vez me escuchas menos.
Mi voz se ha adelgazado
en tu memoria,
ni tan siquiera
la reconoces.
Me espanto de llantos
y me marcho al dolor.
Allí me quedo enterrada,
esperando que vuelvas
y me mires,
y me dibujes sonrisas,
y me devuelvas la alegría
que se me escapó.
y tú no me oyes.
Me callo la voz,
la devuelvo al silencio,
la perdono las ansias,
la perdono el amor,
la perdono la pasión.
¡Grito de nuevo!,
cada vez me escuchas menos.
Mi voz se ha adelgazado
en tu memoria,
ni tan siquiera
la reconoces.
Me espanto de llantos
y me marcho al dolor.
Allí me quedo enterrada,
esperando que vuelvas
y me mires,
y me dibujes sonrisas,
y me devuelvas la alegría
que se me escapó.