Un poema más, de los que se han escrito;
Un poema más, de esos que evocan melancolía,
Y que tienen en su haber,
El recuerdo de un pasado tormentoso.
Cuando las blancas estrellas nos hipnotizan,
Cuando nos invitan a observar,
Cuando detalladamente miramos al firmamento,
Cuando de nada nos sirve ocultar.
Y entre versos vamos sintiendo,
Qué nunca fue tan grande la adversidad.
Un poema más de los que no siente.
Y no se imaginan cual es la importancia del dolor;
Un poema más de aquellos que no mienten,
Pero que tampoco nos quieren decir la verdad.
Un poema que entre mis brazos se pierde.
Un poema que no entiendo;
Y cuando el poeta se siete desquiciado,
De la hermosura al papel recorren sus manos.
Un poema para los tristes.
Para los felices, para los caídos;
Para los que convierten ese instante de locura
En un cuento para no mirar atrás.
¡Calla! Escucha primero a tu corazón,
Que conforme va hablando la pena,
Más profunda se vuelve la inspiración.
¡Calla! Un instante.
No porque el ruido de su boca sea fuerte,
Sino porque una lágrima puede dibujar a la distancia
Lo que una palabra esconde en su interior.
¡Calla!
Porque es inmenso el sentimiento,
Y porque detrás de tus montañas
Nunca escucharas a un pequeño río huir.
No discutas, siempre es bueno comenzar a escribir;
Aunque después de la tormenta siempre viene la calma;
La calma se rompe con una palabra sin sentido.
¿Donde está aquello que un día dijo que sería perdurable?
¡Calla!
Siempre es un buen momento para aprender,
Para comenzar a observar lo que no se escucha,
Para saber, que quizá todo tendrá un final
Cuando comienzan a caer las gotas de lluvia,
Nacen de mi pasión miles de preguntas;
Solamente quisiera escucharlas,
Pues el ruido de la vida, aun es grande en mí;
Solamente quisiera escuchar a mi alma
Diciéndome qué es lo mejor,
Qué es lo que le atormenta,
Después de que nunca nada pasó.
Allende el mar, que cobija mis ruegos,
Se esconde el verdadero vivir.
Me comprometo a ni siquiera pensarlo
A ni siquiera ponerme a debatir.
En el fuego de la hoguera,
Se funde éste conjunto de sentimientos;
En el fuego de la hoguera nace,
La cuna de mis más preciados deseos.
Y todo esto lo reúno,
Comienzo a mirar al horizonte;
Imaginándome qué sería de mi existencia,
Sin el triste y dulce silencio de la avenencia.
Todo esto lo reúno en un solo lugar
Todo forma parte de mi existencia;
Como arañas van tejiendo,
Los duros rizos de mi pasión.
Y como resultado lo tengo todo;
Todo lo que me haría tan feliz.
Sin importarme el costo,
Puedo al fin sonreír.
Un poema más de los que se han escrito,
Pero que a pesar de todo
Nunca dejará de existir;
Porque entre sueños rotos va descansando,
La verdadera razón de mi existir.
Un poema más, de esos que evocan melancolía,
Y que tienen en su haber,
El recuerdo de un pasado tormentoso.
Cuando las blancas estrellas nos hipnotizan,
Cuando nos invitan a observar,
Cuando detalladamente miramos al firmamento,
Cuando de nada nos sirve ocultar.
Y entre versos vamos sintiendo,
Qué nunca fue tan grande la adversidad.
Un poema más de los que no siente.
Y no se imaginan cual es la importancia del dolor;
Un poema más de aquellos que no mienten,
Pero que tampoco nos quieren decir la verdad.
Un poema que entre mis brazos se pierde.
Un poema que no entiendo;
Y cuando el poeta se siete desquiciado,
De la hermosura al papel recorren sus manos.
Un poema para los tristes.
Para los felices, para los caídos;
Para los que convierten ese instante de locura
En un cuento para no mirar atrás.
¡Calla! Escucha primero a tu corazón,
Que conforme va hablando la pena,
Más profunda se vuelve la inspiración.
¡Calla! Un instante.
No porque el ruido de su boca sea fuerte,
Sino porque una lágrima puede dibujar a la distancia
Lo que una palabra esconde en su interior.
¡Calla!
Porque es inmenso el sentimiento,
Y porque detrás de tus montañas
Nunca escucharas a un pequeño río huir.
No discutas, siempre es bueno comenzar a escribir;
Aunque después de la tormenta siempre viene la calma;
La calma se rompe con una palabra sin sentido.
¿Donde está aquello que un día dijo que sería perdurable?
¡Calla!
Siempre es un buen momento para aprender,
Para comenzar a observar lo que no se escucha,
Para saber, que quizá todo tendrá un final
Cuando comienzan a caer las gotas de lluvia,
Nacen de mi pasión miles de preguntas;
Solamente quisiera escucharlas,
Pues el ruido de la vida, aun es grande en mí;
Solamente quisiera escuchar a mi alma
Diciéndome qué es lo mejor,
Qué es lo que le atormenta,
Después de que nunca nada pasó.
Allende el mar, que cobija mis ruegos,
Se esconde el verdadero vivir.
Me comprometo a ni siquiera pensarlo
A ni siquiera ponerme a debatir.
En el fuego de la hoguera,
Se funde éste conjunto de sentimientos;
En el fuego de la hoguera nace,
La cuna de mis más preciados deseos.
Y todo esto lo reúno,
Comienzo a mirar al horizonte;
Imaginándome qué sería de mi existencia,
Sin el triste y dulce silencio de la avenencia.
Todo esto lo reúno en un solo lugar
Todo forma parte de mi existencia;
Como arañas van tejiendo,
Los duros rizos de mi pasión.
Y como resultado lo tengo todo;
Todo lo que me haría tan feliz.
Sin importarme el costo,
Puedo al fin sonreír.
Un poema más de los que se han escrito,
Pero que a pesar de todo
Nunca dejará de existir;
Porque entre sueños rotos va descansando,
La verdadera razón de mi existir.
