daniel amaya
Poeta fiel al portal
Oscuros están los puntos viajeros,
una colina lejana hace tiempo,
todos los lugares se pierden
¿Cuándo partirá el tren
a una morada tranquila?
apesta el vicio rentado en el aire,
en las puertas la luz débil titila
señalando a una flor en un parque
Creí que un beso era una rueda,
una pieza perdida en una composición,
un enorme grito del alma en la soledad,
creí que estaba en lo cierto...
Es hora de abandonar ciclos
de entre toda la muchedumbre alguien sueña,
alguien llora y grita cántaros cuando la lluvia se asoma,
un pañuelo turbio desemboca en sí
como una máscara escondiendo delincuentes,
¡Oh Dios entre toda la muchedumbre alguien canta!
alguien conoce la naturaleza que vincula
una flor con una mirada...
Por cierto, perdí una apuesta
y desmayé noches y días
y era absolutamente tarde...
creí que vendía noches y días,
era tarde...
perdí la noción de un tiempo prestado,
me sumergí en la laguna lejana
bajo una arca sin puertas fui como un pez ciego
y me mentí y lo callé todo bajo los gritos de mi alma,
había un muelle denso aguardándome;
sobre sí, los gritos tristes de alguna amada me callaban
y me mentí y lo callé todo bajo los gritos de mi alma,
entre la multitud alguien solo sentía
había alguien paseando su corazón,
al llegar la lluvia, ocultó en mí el teñido deprimente
de la laguna lejana que mora en mis entrañas...
Claro reconozco que en mí está presa mi amada,
pero soy el dueño del camino que erran mis pies,
claro sé que he de volver de un ciclo perdido,
de las arcas sin puertas, de los peces ciegos,
sé que he de calmar los gritos de todas las almas
que concilian su amor en mí....
Voy de pasajero en un tren oculto
hacia una noche enigmática de misterio,
¿Oh que aguardaran los túneles y las esquinas
entre tanta oscuridad?
quisiera saber el idioma de la oscuridad,
brindar con ella, seducirla,
no quiero temer....
¡Oh noche mía, abre todas las puertas
y deja salir los gritos de la soledad!
que vuelen y se los lleven los jinetes
que galopan entre tus nubes inciertas...
Creí una vez en el viento,
sostuve que gritando con el corazón
en algún momento me haría entender,
pero solo soy alguien , quién escribe,
yo no resulto, no idolatro
soy sólo el que escribe,
hay un muchacho triste sentado
en el horizonte soñando,
soy uno solo entre un mundo,
el que desayuna un rayo de sol,
el que se despide de la luz a su encuentro con su ciclo,
he mentido, he caducado
todo lo que soy, el alma lo escribe con su tinta,
con un libro oculto que grita en silencio,
no estoy orgulloso de mí,
no del todo,
me he mentido;
pero a veces no me arrepiento,
quizás si, quizás no
tal vez la vida hizo su trabajo
y uno no se arrepiente...
Sé que yo viajé por túneles,
por abismos, por un puente
quebradizo que daba a un destino con antifaces,
recuerdo a un niño en el suelo haciendo una película
con su vida en los juguetes,
no había misterio, había un libreto ganador,
recuerdo ser un niño,
un comediante en el centro de una mesa gigante,
he de vivir ahora un libreto vacío,
una encrucijada
como la que todos se abalanzan,
así es la vida....
una colina lejana hace tiempo,
todos los lugares se pierden
¿Cuándo partirá el tren
a una morada tranquila?
apesta el vicio rentado en el aire,
en las puertas la luz débil titila
señalando a una flor en un parque
Creí que un beso era una rueda,
una pieza perdida en una composición,
un enorme grito del alma en la soledad,
creí que estaba en lo cierto...
Es hora de abandonar ciclos
de entre toda la muchedumbre alguien sueña,
alguien llora y grita cántaros cuando la lluvia se asoma,
un pañuelo turbio desemboca en sí
como una máscara escondiendo delincuentes,
¡Oh Dios entre toda la muchedumbre alguien canta!
alguien conoce la naturaleza que vincula
una flor con una mirada...
Por cierto, perdí una apuesta
y desmayé noches y días
y era absolutamente tarde...
creí que vendía noches y días,
era tarde...
perdí la noción de un tiempo prestado,
me sumergí en la laguna lejana
bajo una arca sin puertas fui como un pez ciego
y me mentí y lo callé todo bajo los gritos de mi alma,
había un muelle denso aguardándome;
sobre sí, los gritos tristes de alguna amada me callaban
y me mentí y lo callé todo bajo los gritos de mi alma,
entre la multitud alguien solo sentía
había alguien paseando su corazón,
al llegar la lluvia, ocultó en mí el teñido deprimente
de la laguna lejana que mora en mis entrañas...
Claro reconozco que en mí está presa mi amada,
pero soy el dueño del camino que erran mis pies,
claro sé que he de volver de un ciclo perdido,
de las arcas sin puertas, de los peces ciegos,
sé que he de calmar los gritos de todas las almas
que concilian su amor en mí....
Voy de pasajero en un tren oculto
hacia una noche enigmática de misterio,
¿Oh que aguardaran los túneles y las esquinas
entre tanta oscuridad?
quisiera saber el idioma de la oscuridad,
brindar con ella, seducirla,
no quiero temer....
¡Oh noche mía, abre todas las puertas
y deja salir los gritos de la soledad!
que vuelen y se los lleven los jinetes
que galopan entre tus nubes inciertas...
Creí una vez en el viento,
sostuve que gritando con el corazón
en algún momento me haría entender,
pero solo soy alguien , quién escribe,
yo no resulto, no idolatro
soy sólo el que escribe,
hay un muchacho triste sentado
en el horizonte soñando,
soy uno solo entre un mundo,
el que desayuna un rayo de sol,
el que se despide de la luz a su encuentro con su ciclo,
he mentido, he caducado
todo lo que soy, el alma lo escribe con su tinta,
con un libro oculto que grita en silencio,
no estoy orgulloso de mí,
no del todo,
me he mentido;
pero a veces no me arrepiento,
quizás si, quizás no
tal vez la vida hizo su trabajo
y uno no se arrepiente...
Sé que yo viajé por túneles,
por abismos, por un puente
quebradizo que daba a un destino con antifaces,
recuerdo a un niño en el suelo haciendo una película
con su vida en los juguetes,
no había misterio, había un libreto ganador,
recuerdo ser un niño,
un comediante en el centro de una mesa gigante,
he de vivir ahora un libreto vacío,
una encrucijada
como la que todos se abalanzan,
así es la vida....
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