marianella
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fuiste capaz de infamar mi alma con real injusticia,
cuando todo tronaba al nombre de tus reales sentimientos.
Ni siquiera haz sido el supuesto que siempre ofreciste
la hermana faltante de tus días o aquella justiciera de honores,
solo un paso más, del cual faltaste sin cuidado y esmero.
Y es indigno no poder concretar el ideal con el patente,
exacto realismo que me desboca contra la tierra sin medir sus consecuencias.
Las lágrimas, ya fueron impuras cuando al pensar en una bondad no pudiste
solo dejarte llevar por tus instintos y gritarme a la cara tus falsos sentimientos.
Estoy negra y sucia al revelarme la crueldad de quien no te ama por lo que eres,
negada al darte una nueva oportunidad después que abandonaste la batalla tres veces.
Fueron un trío de lamentaciones, sin que ni siquiera pensaras en los míos.
solo en los hechos que solo se miran de tu umbral.
Y ahora aquí, quizás con la soledad impresa de que a nadie le daré un festín,
aquí admirando nuevamente los errores que se plasman en un ideal inventado.
No fuiste imagen honesta, amiga, consecuente y exacta.
No fuiste aquella que siempre condecoro en sinónimos,
sino solo una persona más que jugó con mis reales sentimientos.
cuando todo tronaba al nombre de tus reales sentimientos.
Ni siquiera haz sido el supuesto que siempre ofreciste
la hermana faltante de tus días o aquella justiciera de honores,
solo un paso más, del cual faltaste sin cuidado y esmero.
Y es indigno no poder concretar el ideal con el patente,
exacto realismo que me desboca contra la tierra sin medir sus consecuencias.
Las lágrimas, ya fueron impuras cuando al pensar en una bondad no pudiste
solo dejarte llevar por tus instintos y gritarme a la cara tus falsos sentimientos.
Estoy negra y sucia al revelarme la crueldad de quien no te ama por lo que eres,
negada al darte una nueva oportunidad después que abandonaste la batalla tres veces.
Fueron un trío de lamentaciones, sin que ni siquiera pensaras en los míos.
solo en los hechos que solo se miran de tu umbral.
Y ahora aquí, quizás con la soledad impresa de que a nadie le daré un festín,
aquí admirando nuevamente los errores que se plasman en un ideal inventado.
No fuiste imagen honesta, amiga, consecuente y exacta.
No fuiste aquella que siempre condecoro en sinónimos,
sino solo una persona más que jugó con mis reales sentimientos.