nelson majerczyk
Poeta adicto al portal
Cubierto de ella
escamosa melodía
de otra piel
en que soy y no estoy
arrachado viento que
me encoge, donde no hay
posibilidad de escape,
palpo gruesas pieles de
oso incomprensible
razono trabajoso en algo
como la hibernación de la bestia
y luces que se encienden pero no son
no iluminan, persigo hembras
lúbricas y soy traicionado.
Se despeñan acantilados altísimos
sobre lagunas rojas de hielo.
Anhelo la mañana, despertar,
el agua de la ducha, un café
dos medias agujereadas.
La cara cansada reconocida en el
espejo.
Pero no puedo guantes de
látex negro, aplastan mi alarido
me devuelven noche arriba
con el aliento pútrido de sangre
fermentada entre las hileras de
dientes de una mandíbula implacable
que desgarra.
Nadie escucha.
escamosa melodía
de otra piel
en que soy y no estoy
arrachado viento que
me encoge, donde no hay
posibilidad de escape,
palpo gruesas pieles de
oso incomprensible
razono trabajoso en algo
como la hibernación de la bestia
y luces que se encienden pero no son
no iluminan, persigo hembras
lúbricas y soy traicionado.
Se despeñan acantilados altísimos
sobre lagunas rojas de hielo.
Anhelo la mañana, despertar,
el agua de la ducha, un café
dos medias agujereadas.
La cara cansada reconocida en el
espejo.
Pero no puedo guantes de
látex negro, aplastan mi alarido
me devuelven noche arriba
con el aliento pútrido de sangre
fermentada entre las hileras de
dientes de una mandíbula implacable
que desgarra.
Nadie escucha.
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