Leo Bruno
Poeta perdido, pero encontrado
Guardame donde quieras
En tu cartera, como tu pañuelo
En tu bolsillo, como tu llave
En tu ropero, como tu vestido
En tu móvil, como tu contacto
En tu pelo, como tu peine
En tu piel, como tu sudor
En tu mirada, como un reflejo del sol
En tu reloj, como un segundo
En tu cuaderno, como una tinta indeleble
En tu libreta, como un recado urgente
En tu joyero, como un anillo de compromiso
En tu perfumero, como un suave aroma
En tu cocina, como el pan de cada día
En tu voz, como pronunciando mi nombre
En tu oído, como es sonido del viento
En tu sostén, como para sentir tus suspiros
En tu guantera, como un mapa de crepúsculos
En tu cajuela, como una maleta para tu viaje
En tu presente, como una constante
En tu mañana, como tu destino
Pero nunca me guardes en tu ayer, como un desconocido
En tu cartera, como tu pañuelo
En tu bolsillo, como tu llave
En tu ropero, como tu vestido
En tu móvil, como tu contacto
En tu pelo, como tu peine
En tu piel, como tu sudor
En tu mirada, como un reflejo del sol
En tu reloj, como un segundo
En tu cuaderno, como una tinta indeleble
En tu libreta, como un recado urgente
En tu joyero, como un anillo de compromiso
En tu perfumero, como un suave aroma
En tu cocina, como el pan de cada día
En tu voz, como pronunciando mi nombre
En tu oído, como es sonido del viento
En tu sostén, como para sentir tus suspiros
En tu guantera, como un mapa de crepúsculos
En tu cajuela, como una maleta para tu viaje
En tu presente, como una constante
En tu mañana, como tu destino
Pero nunca me guardes en tu ayer, como un desconocido