Atenea Sheresada
Poeta fiel al portal
Siempre fui parlanchina,
me ha gustado hablar,
pero nadie se imagina,
que me puedo callar.
No dejo de charlar,
siempre algo diré,
hasta un día he de aclarar,
que siempre recordaré.
Ví unos ojos bellos,
de dulce mirar,
y al dueño de ellos,
¿Cómo no callar?
Habló tan imnotizante,
que no pude resistir,
su voz constante,
solo pude asentir.
Ante su presencia
solo puedo callar,
escucharlo con impaciencia,
ocultando mi amar.
Si consigo hablar,
le diré que lo amo,
pero hasta el silencio quebrar,
guardo silencio, me callo.
::
::
me ha gustado hablar,
pero nadie se imagina,
que me puedo callar.
No dejo de charlar,
siempre algo diré,
hasta un día he de aclarar,
que siempre recordaré.
Ví unos ojos bellos,
de dulce mirar,
y al dueño de ellos,
¿Cómo no callar?
Habló tan imnotizante,
que no pude resistir,
su voz constante,
solo pude asentir.
Ante su presencia
solo puedo callar,
escucharlo con impaciencia,
ocultando mi amar.
Si consigo hablar,
le diré que lo amo,
pero hasta el silencio quebrar,
guardo silencio, me callo.
::
::