[center:e1e83cc749]Guardé mis penas en colores...
Las embotellé
para que no se escaparan.
Pinté las lágrimas de rojo
(que corrieran como sangre)
bajo mi rostro
que está azul,
para que el reflejo del cielo
lo acoja, y se esconda.
Amarillas están la palabras,
de insultos impregnadas,
para que el dorado Sol
las haga brillar,
y así el resplandor
llegue a tus ojos.
De verde pincelé tres dolores,
que los llevé hasta los pies.
Así descalzo, como me siento,
el pasto las esconde.
Púrpura quedaron mis manos,
donde se refugió mi corazón.
Y las mojé, en un río,
para que las penas corrieran,
y no volvieran.
Se hechizaran con el cauce,
de aguas violáceas
y brillantes.
Y así como el agua de río,
en donde los colores,
turbios, se reflejan,
no volviera...
y con el río
y los colores,
se vayan mis penas[/center:e1e83cc749]
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Las embotellé
para que no se escaparan.
Pinté las lágrimas de rojo
(que corrieran como sangre)
bajo mi rostro
que está azul,
para que el reflejo del cielo
lo acoja, y se esconda.
Amarillas están la palabras,
de insultos impregnadas,
para que el dorado Sol
las haga brillar,
y así el resplandor
llegue a tus ojos.
De verde pincelé tres dolores,
que los llevé hasta los pies.
Así descalzo, como me siento,
el pasto las esconde.
Púrpura quedaron mis manos,
donde se refugió mi corazón.
Y las mojé, en un río,
para que las penas corrieran,
y no volvieran.
Se hechizaran con el cauce,
de aguas violáceas
y brillantes.
Y así como el agua de río,
en donde los colores,
turbios, se reflejan,
no volviera...
y con el río
y los colores,
se vayan mis penas[/center:e1e83cc749]
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