No duerme la bruma del mar esta noche…
Tan pronto te vio transitando a su vera
un rayo quebró en mil pedazos las olas
abriendo a tus pies una estela de espuma.
A tu lado, malheridas, cayeron de bruces
rugosas estrellas como hojas de otoño,
sus filos cortantes tajaron tu huella
bordando siluetas de fina andadura.
No vino el galán que otras veces te ronda
paciendo cerquita el carmín de tu boca,
mostrando a la luna tus dientes de blanco,
besando, él, tu frente de loca morena.
¡ Traen lágrimas romas de puro azabache
tus ojos, redondos…, de mona costeña
cual frutas jugosas color azul cielo
y aromas granados de arena en remojo !
Con brío despliegas el iris de tu alma,
¡mas tengo por pena un quejío tan hondo…
que nunca me sacia, negrita, ay… de gozo
tu tierna sonrisa de blanca azucena !
Tan pronto te vio transitando a su vera
un rayo quebró en mil pedazos las olas
abriendo a tus pies una estela de espuma.
A tu lado, malheridas, cayeron de bruces
rugosas estrellas como hojas de otoño,
sus filos cortantes tajaron tu huella
bordando siluetas de fina andadura.
No vino el galán que otras veces te ronda
paciendo cerquita el carmín de tu boca,
mostrando a la luna tus dientes de blanco,
besando, él, tu frente de loca morena.
¡ Traen lágrimas romas de puro azabache
tus ojos, redondos…, de mona costeña
cual frutas jugosas color azul cielo
y aromas granados de arena en remojo !
Con brío despliegas el iris de tu alma,
¡mas tengo por pena un quejío tan hondo…
que nunca me sacia, negrita, ay… de gozo
tu tierna sonrisa de blanca azucena !
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