SanBlasfemo
Poeta asiduo al portal
Tu miedo al sufrimiento es el que invita,
a ser feroz guerrera mi ternura,
impacto con inocua dinamita,
decoro de una bélica bravura.
Usted marra intención si considera
que es Temor quien gobierna el batallón
de la sangre que por deflagración
coagula presa en la su cabellera.
Con pólvora disparo mi semblante,
armada con destellos de dulzura.
Mi pecho ya ha cubierto su vacante,
sintiendo una apetencia prematura.
Enfermera o diosa o bruja morena
Odiseo eludió el canto de sirena,
aunque Jesús en la última cena
a Magdalena dio una noche buena.
Recuéstate en mis brazos sin temores,
no escapes por temor a lo vivido.
Mis labios son escudos protectores
trincheras donde esconden al herido,
del daño de unos besos impostores,
culpables de un soldado desvalido.
Mal abrigo ese de los tres colores,
espejismo ligero del sentido,
mucho más nocivo que el mal de amores.
Mejor ven a mi guerra del latido
que no cura del alma moretones
pero entretiene el pecho alicaído.
a ser feroz guerrera mi ternura,
impacto con inocua dinamita,
decoro de una bélica bravura.
Usted marra intención si considera
que es Temor quien gobierna el batallón
de la sangre que por deflagración
coagula presa en la su cabellera.
Con pólvora disparo mi semblante,
armada con destellos de dulzura.
Mi pecho ya ha cubierto su vacante,
sintiendo una apetencia prematura.
Enfermera o diosa o bruja morena
Odiseo eludió el canto de sirena,
aunque Jesús en la última cena
a Magdalena dio una noche buena.
Recuéstate en mis brazos sin temores,
no escapes por temor a lo vivido.
Mis labios son escudos protectores
trincheras donde esconden al herido,
del daño de unos besos impostores,
culpables de un soldado desvalido.
Mal abrigo ese de los tres colores,
espejismo ligero del sentido,
mucho más nocivo que el mal de amores.
Mejor ven a mi guerra del latido
que no cura del alma moretones
pero entretiene el pecho alicaído.