Se hace perpetuo el camino,
que va de la luz a la sombra,
a donde llevan los tiros,
y caenlas bombas en tromba.
Empuñan fusiles los níños,
mientras sus barrigas braman,
las madres temen por su sino,
los viejos no sirven de nada.
Cada noche cielo estrellado,
de asesino de pólvora,
el político adormilado,
y su consciencia en órbita.
Dios permite estas barbaries,
da prubeas se inexistencia,
mientras duele como caries,
la ignorancia de la iglesia.
Nuestras semillas armadas,
son dueños de nuestro destino,
reguémolas con palabras,
libros, amor y cariño.
que va de la luz a la sombra,
a donde llevan los tiros,
y caenlas bombas en tromba.
Empuñan fusiles los níños,
mientras sus barrigas braman,
las madres temen por su sino,
los viejos no sirven de nada.
Cada noche cielo estrellado,
de asesino de pólvora,
el político adormilado,
y su consciencia en órbita.
Dios permite estas barbaries,
da prubeas se inexistencia,
mientras duele como caries,
la ignorancia de la iglesia.
Nuestras semillas armadas,
son dueños de nuestro destino,
reguémolas con palabras,
libros, amor y cariño.