cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un gusanito creído, por estar bien dotado
salió muy temprano, a la vera del camino:
Buscaba pareja pronto, muy alborotado,
compañera de vida, fiel, unida a su destino.
Vio venir a lo lejos una gusanita coqueta;
preparó bien su papel de enamorado.
Piropos, antes estudiados, el asunto según
sus planes estaba dado.
La siguió mucho rato haciéndole promesas,
ella caminaba lento, dándose importancia
hacerla feliz, decía el gusanito sin torpezas
una vida tranquila, feliz y de abundancia.
Presumía su gusanita estaba muy cansada
cuando ella de improviso trepó a un arbusto
es una tregua imaginó, muy bien pensada
no he perdido energías, ni tiempo por gusto.
Ante sus ojos ella, se envolvió en un capullo
esperó paciente, curioso, por largo tiempo,
bien pensó, protegerse del frio, es algo suyo.
La vio de nuevo, más el susto fue tremendo.
Un ángel, alas de colores emergió del refugio,
emoción incontenible, hizo soltar al gusanito
un gritó: Mí princesa nupcial, mi esposa de
lujo, repuesto del susto, se sintió guapito.
Su ángel alzó vuelo; toda una linda mariposa.
Herido, dijo; equivoqué mi sutileza tendré más
cautela con hembras hermosas. Lloró por su adiós,
por su amor y tanta belleza.