BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejaré mis esquirlas,
en el viento, las que anidan
entre la sombra de las acequias,
las que dominan el firmamento.
A cierta distancia, dormirán
los cerros, dentro de su horizonte
maderero, buscando la esencia
que me multiplica, como un juguete
roto en un basurero.
Dejaré los besos lánguidos, para los perros;
con su bonito rabo tieso, y sus
aromas adormecidos, de sangre y sexo.
Dejadme ya, que mi ímpetu
me trastorna y quiere saberse fuerte
en mitad del imperio!
Dejadme, sí, que no quiero compartir
este secreto de azucenas y ramilletes
de gusanos y terciopelo!
en el viento, las que anidan
entre la sombra de las acequias,
las que dominan el firmamento.
A cierta distancia, dormirán
los cerros, dentro de su horizonte
maderero, buscando la esencia
que me multiplica, como un juguete
roto en un basurero.
Dejaré los besos lánguidos, para los perros;
con su bonito rabo tieso, y sus
aromas adormecidos, de sangre y sexo.
Dejadme ya, que mi ímpetu
me trastorna y quiere saberse fuerte
en mitad del imperio!
Dejadme, sí, que no quiero compartir
este secreto de azucenas y ramilletes
de gusanos y terciopelo!