rippedheart
Poeta recién llegado
Gustas de la noche, vientre galopante, para encender los soles de tu piel.
Y te tornas fuego voraz que incinera las caricias tempestuosas de tu amante,
Y alumbras perenne luz de estrella que arde con lujuria de estela brillante,
Y despiertas los afrodisíacos placeres que se sumergen en tu cáliz de miel.
Gusta encallar en el divino arrecife de tu cuerpo el náufrago enamorado.
Y se torna perdido bajel que se hunde en el celestial océano de tus vaivenes,
Y se alumbra una insana pasión que alcanza la bóveda de astros vedados,
Y se despierta con el estallido de regazo impuesto por la magia que tienes.
Gustamos fundir nuestras almas en un crisol de sentimientos.
Y nos tornamos ajenos al banal mundo de lógicos pensamientos.
Y alumbramos la belleza de estaciones: primavera e invierno,
Y despertamos dos palabras desgastadas: amor eterno.
Y te tornas fuego voraz que incinera las caricias tempestuosas de tu amante,
Y alumbras perenne luz de estrella que arde con lujuria de estela brillante,
Y despiertas los afrodisíacos placeres que se sumergen en tu cáliz de miel.
Gusta encallar en el divino arrecife de tu cuerpo el náufrago enamorado.
Y se torna perdido bajel que se hunde en el celestial océano de tus vaivenes,
Y se alumbra una insana pasión que alcanza la bóveda de astros vedados,
Y se despierta con el estallido de regazo impuesto por la magia que tienes.
Gustamos fundir nuestras almas en un crisol de sentimientos.
Y nos tornamos ajenos al banal mundo de lógicos pensamientos.
Y alumbramos la belleza de estaciones: primavera e invierno,
Y despertamos dos palabras desgastadas: amor eterno.