Yosmanis Rodríguez
Poeta recién llegado
Ayer justo en mis pies ha muerto un corazón, yo quise socorrerlo pero fue muy tarde, solo pude escuchar su último latido. Su último suspiro fue un suspiro de amor.
Traía en su mano una pequeña carta, con un nombre escrito y una dirección. Sus pies los ví descalzos, sus manos con sudor. Su cuerpo fatigado y lleno de dolor.
Tuve que recogerla y luego entregarla, pues le quedó pendiente, esa era su misión. Frente de mí se abrió y con palabras claras hacía ésta confección.
“No existe un solo día que no viva por tí, mi mundo solo existe si eres parte de él. No veo el universo si faltas tú mi estrella, en mi jardín de rosas eres la flor más bella. Y quiero que tu amor sea siempre para mí.
Las lágrimas salieron a quien la dedicó, lo saqué de mi bolso y lo dejé mojar, y tan solo con una que encima le calló, aquel corazón muerto a vuelto a palpitar.
Traía en su mano una pequeña carta, con un nombre escrito y una dirección. Sus pies los ví descalzos, sus manos con sudor. Su cuerpo fatigado y lleno de dolor.
Tuve que recogerla y luego entregarla, pues le quedó pendiente, esa era su misión. Frente de mí se abrió y con palabras claras hacía ésta confección.
“No existe un solo día que no viva por tí, mi mundo solo existe si eres parte de él. No veo el universo si faltas tú mi estrella, en mi jardín de rosas eres la flor más bella. Y quiero que tu amor sea siempre para mí.
Las lágrimas salieron a quien la dedicó, lo saqué de mi bolso y lo dejé mojar, y tan solo con una que encima le calló, aquel corazón muerto a vuelto a palpitar.
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