¡Ha Muerto!

JOSE BOADO CORDOVA

Poeta recién llegado
Hoy, bajo las sombras de un tétrico árbol
ha muerto…
algunos lo llamaban santo, otros solo humano,
entre esas tristes caricias a muerto,
bajo un terrible roble, ahí ha muerto.
Hoy, no hay quien llore su pena,
no hay nadie para decir el último adiós,
ha muerto solo, desde la tierra lo vieron partir
fue un cadáver sin nada más que su propia alma.
Ya dieron las tres campanadas
los cirios dieron sus últimos suspiros
y las velas lloraron sus últimas lagrimas
esta noche nadie la recordara,
esta noche no es para morir.
Una trompeta lanza su último alarido,
el minuto para la despedida ha concluido,
el ataúd entra en ese rincón,
en ese rincón, almacén de todo insignificante cuerpo.
Una nota solo lo acompaña,
una canción que no tiene ni voz ni forma
es esta nota,
es esta poesía… que aquí termina su viaje.
 
Hoy, bajo las sombras de un tétrico árbol
ha muerto…
algunos lo llamaban santo, otros solo humano,
entre esas tristes caricias a muerto,
bajo un terrible roble, ahí ha muerto.
Hoy, no hay quien llore su pena,
no hay nadie para decir el último adiós,
ha muerto solo, desde la tierra lo vieron partir
fue un cadáver sin nada más que su propia alma.
Ya dieron las tres campanadas
los cirios dieron sus últimos suspiros
y las velas lloraron sus últimas lagrimas
esta noche nadie la recordara,
esta noche no es para morir.
Una trompeta lanza su último alarido,
el minuto para la despedida ha concluido,
el ataúd entra en ese rincón,
en ese rincón, almacén de todo insignificante cuerpo.
Una nota solo lo acompaña,
una canción que no tiene ni voz ni forma
es esta nota,
es esta poesía… que aquí termina su viaje.

Murió la poesía, concluyo el viaje, desde tu corazón al papel..?
murió un sueño, un ideal, una parte de ti...
y asi como mueren los días y no los recordamos, asi muere algo de tí que tal vez tú también olvides con el pasar del tiempo.
Estrellas.
Abrazos.
Ana
 
Hoy, bajo las sombras de un tétrico árbol
ha muerto…
algunos lo llamaban santo, otros solo humano,
entre esas tristes caricias a muerto,
bajo un terrible roble, ahí ha muerto.
Hoy, no hay quien llore su pena,
no hay nadie para decir el último adiós,
ha muerto solo, desde la tierra lo vieron partir
fue un cadáver sin nada más que su propia alma.
Ya dieron las tres campanadas
los cirios dieron sus últimos suspiros
y las velas lloraron sus últimas lagrimas
esta noche nadie la recordara,
esta noche no es para morir.
Una trompeta lanza su último alarido,
el minuto para la despedida ha concluido,
el ataúd entra en ese rincón,
en ese rincón, almacén de todo insignificante cuerpo.
Una nota solo lo acompaña,
una canción que no tiene ni voz ni forma
es esta nota,
es esta poesía… que aquí termina su viaje.


Tal como te lo pedí, como quería leer hoy un poema.
Un gustazo pasar por tus letras poeta. Y que viva la poesía, aunque sea para desahogar penas como en este caso.
Estrellas y besos
 
Lo curioso de la poesía es que al final comienza a nacer; cuando se deposita en los sentidos de quién la disfruta. Muy buena tu poesía.

Saludos poeta.
 

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