Había una vez un ratón
con cara seria.
Pensaba como atrapar
un gran pedazo de queso,
urdía con desazón
la trama que iba a usar
al subirse a la quesera
y ese manjar apresar.
De pronto de sopetón
una culebra viajera
se le acercó sigilosa
Lo vio tan ensimismado
que se dijo: este bocado
no me dará trabajo.
Cuando su bocota abrió
El ratón salto tan alto
que unas alas desplegó,
volando hasta la quesera
sobre un gran queso cayó!
Comió tanto y tan de prisa
que su panza se creció,
hasta quedar como bola
con alas y un bigotón!
Y así termina la historia
de un ratón con cara seria,
que un gran susto lo salvó!
Última edición: