pablo7972
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo te agradezco
que existas;
en las corrientes oceánicas
y en sus manos tersas de espuma,
abarrotadas
de una ímproba caricia postrera
para ese que desciende
y te reconoce incluso mutándote
en las llanuras y abisales sierras,
regalándote por tus luengos brazos
de arena y desconchada piedra
y tantos fragores por haber mirado
durante miles de años
las aves submarinas pasar;
y cuando las alas vencidas y arrancadas de ellas
decantan ya los fondos hundidos de la esperanza,
tú, hábil germen,
esperas para reengendrarla
y de nuevo realojarla
en los hartos de mares,
vacíos baldes de los ojos,
por donde amanecerías tú...
cuando no exista el amanecer;
y la sola e insignificante bioluminiscencia
de los pejesapos y medusas orientando su perecer
fotografíen con débil flash la vida perdida
y la maravillosa gravedad hacia la decadencia
cuando el tiempo se frena hasta desaparecer...
...sean entonces tus cuarteados ropajes
los únicos que se ofrezcan como remedo
de ensoñados y perdidos litorales
para el cuerpo del ahogado en el amplio trecho,
mudando las plazas concurridas del océano a su paso
y, aún desvaneciéndose, una vez por otra
sean las mil muertes las que esperan y rondan
para disputarse la conquista de su inerte cuerpo;
mas por las esquirlas de tus huesos abiertos
y hasta la suave mortaja de tus palabras,
cometa incandescente,
sea entonces llegado el momento
en que aquellas le vencen...
...y sentir de nuevo la suave brisa
como seda que brinda al granito su caricia
y reconocerse
en el ábside de la abismal montaña
flexionándose hasta el celeste por algún pliegue
por donde el divino ser intercambia aire y agua;
a cumbre empírea desde el hondo valle
para ser de nuevo punta y cima
y que el oxígeno no falte
en la medida de lo suficiente para respirar
mas sí en la vastedad de lo necesario para olvidar
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