Victor F. Sinde
Poeta recién llegado
Siendo fieles a la historia
se debe un poema rápido y fogoso.
En una ventana afarolada,
entre naranja y amarilla,
se dibuja una lágrima cristalina.
Un caballero idiota
se presenta abanderado
con un pañuelo de hombros y manos flojas.
Y contando amilanado,
y dice que si, que allí, que yo,
y va diciendo.
Un acento de califato
y mi lengua de isleño británico
(¡Bella como Menorca!)
Y se sienta
y yo ya me había sentado
Escocia y cuba entre las manos
las piernas no median los pasos.
Es divertida la vida de los penados
Y tu y yo y tu y yo.
En el sopor letárgico amanece un sol murciano
y las sábanas, y la manta, y espera que...da igual.
Hablar de amor sin estar enamorado
es como ella que me mira, y yo que sigo soñando
porque la veo llorando en una ventana afarolada.
se debe un poema rápido y fogoso.
En una ventana afarolada,
entre naranja y amarilla,
se dibuja una lágrima cristalina.
Un caballero idiota
se presenta abanderado
con un pañuelo de hombros y manos flojas.
Y contando amilanado,
y dice que si, que allí, que yo,
y va diciendo.
Un acento de califato
y mi lengua de isleño británico
(¡Bella como Menorca!)
Y se sienta
y yo ya me había sentado
Escocia y cuba entre las manos
las piernas no median los pasos.
Es divertida la vida de los penados
Y tu y yo y tu y yo.
En el sopor letárgico amanece un sol murciano
y las sábanas, y la manta, y espera que...da igual.
Hablar de amor sin estar enamorado
es como ella que me mira, y yo que sigo soñando
porque la veo llorando en una ventana afarolada.