inconstancia
Poeta recién llegado
Manipulación de sentidos albergados en la palma de la mano.
Escucho el susurro de las melodías no monocromáticas.
Me escabullo por los recónditos y vacíos pasillos del incierto pasadizo sin salida.
Me arden los ojos, la punta de los dedos
Con las huellas digitales chamuscadas avanzo al camino de la nada,
el tan desierto de sombras que hacen llorar.
Y las lágrimas
Las gotas negras suicidándose desde el lagrimal.
Rojo...
Un manuscrito de mentiras debajo de la cintura.
Con los dedos mutilados manoseando el envase.
Bailemos!
Cantemos hasta enloquecer, hasta volvernos abstractos
y desvirtualizarnos.
Y cometer el crimen.
Vaciarnos de diluvio y despedazar el cuerpo,
mutilarlo. Volverlo débil y estéril
tan inconcluso, tan fríamente hambriento,
tan fuera y poco ileso.
Un manantial de acordes en la piel.
Y otro silencio maltratando a la multitud.
Multitud de seres abandonados y penúmbricos,
casi muertos con el día a día.
Viaje de oraciones almidonadas, amontonadas
maltratadas bajo el sol de un amanecer suicida
y agónico. Soledad de siete años luz,
de océanos y maremotos inesperados.
Volemos!
Caminemos las paredes de la sonrisa duradera.
Traslademos nuestros cuerpos a la habitación
y vaciémosla de cobardía.
Inventemos un juego sin reglas
abandonemos los círculos
y combatamos la inconstancia.
Y que el temblor ya no se valla de acá.
Escucho el susurro de las melodías no monocromáticas.
Me escabullo por los recónditos y vacíos pasillos del incierto pasadizo sin salida.
Me arden los ojos, la punta de los dedos
Con las huellas digitales chamuscadas avanzo al camino de la nada,
el tan desierto de sombras que hacen llorar.
Y las lágrimas
Las gotas negras suicidándose desde el lagrimal.
Rojo...
Un manuscrito de mentiras debajo de la cintura.
Con los dedos mutilados manoseando el envase.
Bailemos!
Cantemos hasta enloquecer, hasta volvernos abstractos
y desvirtualizarnos.
Y cometer el crimen.
Vaciarnos de diluvio y despedazar el cuerpo,
mutilarlo. Volverlo débil y estéril
tan inconcluso, tan fríamente hambriento,
tan fuera y poco ileso.
Un manantial de acordes en la piel.
Y otro silencio maltratando a la multitud.
Multitud de seres abandonados y penúmbricos,
casi muertos con el día a día.
Viaje de oraciones almidonadas, amontonadas
maltratadas bajo el sol de un amanecer suicida
y agónico. Soledad de siete años luz,
de océanos y maremotos inesperados.
Volemos!
Caminemos las paredes de la sonrisa duradera.
Traslademos nuestros cuerpos a la habitación
y vaciémosla de cobardía.
Inventemos un juego sin reglas
abandonemos los círculos
y combatamos la inconstancia.
Y que el temblor ya no se valla de acá.