MiguelEsteban
ÚNICO
Cuando te miro despierto,
tu voz enmudece mi aliento,
te veo como una rosa
y aunque no seas rosa
ni mariposa, ni hada risueña,
mis ojos te seguirán viendo
preciosa, aunque el viento
no invente caricias,
aunque la distancia sea quimera,
seguirás siendo tú la que me espera,
seguiré siendo yo el que guarda
tus palabras,
seguiré siendo el que te ama
sin importar si mañana
apareces en mi ventana,
puedo no tener nada
pero tengo tu mirada en mí clavada,
puedo mirar la luna,
pero no olvidar que tú eres mi luna,
puedo crecer, puedo nacer en tus labios,
pero nada importa
si no puedo caminar tu sentimiento,
si el cielo me arrebata tu aliento,
y la caricia queda tuerta sin tus manos,
puedo invitar a mis demonios
a un banquete en las noches grises
que busco tu sombra y tu abrazo
en el segundo de humo,
que escapa fiero,
y todo me conducirá a devorar tu imagen,
navegante de mis pupilas.
A lamer los pétalos de tu piel,
a serpentear tu arena
buscando mi alma
que me arrebataste entera,
a buscar en tus ojos de grillo
toda la miel de mi latido,
vivo, tengo tu cariño,
tengo el azabache de tu pelo,
siendo la noche de mi cuerpo,
siento, a tu lado quiero
la caída de mi reino,
a tu lado quiero la eternidad
de nuestro cuento.
Hoy solo quiero besarte de nuevo.
El Castellano y Leannán-Sídhe