"Los cuernos de Don Friolera"
obra suprema de Valle,
irreverente de talle,
barba excelsa y altanera.
Perseguía una quimera
y se encontró un esperpento
que dibujaba el momento
de unas mentes deprimidas
por excesos consumidas
carentes de pensamiento.
Que sus "Luces de Bohemia"
alumbren al mundo entero,
pues -para serles sincero-
no me gusta la blasfemia.
Y es que parece epidemia
de mentes adormecidas
la cantidad de paridas
que tenemos que escuchar.
¡Pues no quiero soportar
faltadas tan sostenidas!
De San Juan las "azucenas",
"El Buscón" es de Quevedo,
y "El Caballero de Olmedo"
de Lope son sus escenas.
No son cantos de sirenas,
es que Bécquer me fascina.
De Darío "Sonatina"
es poema superior,
y por decirlo mejor:
¡Basta ya de tanta inquina!
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