mafe
Poeta recién llegado
Soledad testigo ciego
arbusto silencioso, si.!
aun el viento duerme;
siento el latido veloz
de la espuma hecha cuerpo.
Radiante piedrecita del camino,
tangible lodo en forma de huella
armonico sonido del agua
que besa la roca...
LLora montaña!
descansa en tu ventana,
y llènate de lunas.
Los compaces circulares
del sonido de tu vientre
idealizan mi pasar
bienvenidos al mundo!
amarillos duendecillos de nariz
dorada y sexo fragil.
Rito de la noche vagabunda
màscara de estrellas,
tras la pista de la flor
que subasta un pètalo al rocio.
A las puertas del color
llega mi intangible risa
sabio saltarin del instante;
pero aun, el viento duerme,
vuelvo a sentir el latido veloz,
de la espuma hecha cuerpo.
Solo aun...logro escuchar
el armònico sonido del agua
que besa la roca...
LLora montaña!
descansa en tu ventana,
y llènate de lunas.
poema de
Maria Fernanda
y
Carlos Alberto
arbusto silencioso, si.!
aun el viento duerme;
siento el latido veloz
de la espuma hecha cuerpo.
Radiante piedrecita del camino,
tangible lodo en forma de huella
armonico sonido del agua
que besa la roca...
LLora montaña!
descansa en tu ventana,
y llènate de lunas.
Los compaces circulares
del sonido de tu vientre
idealizan mi pasar
bienvenidos al mundo!
amarillos duendecillos de nariz
dorada y sexo fragil.
Rito de la noche vagabunda
màscara de estrellas,
tras la pista de la flor
que subasta un pètalo al rocio.
A las puertas del color
llega mi intangible risa
sabio saltarin del instante;
pero aun, el viento duerme,
vuelvo a sentir el latido veloz,
de la espuma hecha cuerpo.
Solo aun...logro escuchar
el armònico sonido del agua
que besa la roca...
LLora montaña!
descansa en tu ventana,
y llènate de lunas.
poema de
Maria Fernanda
y
Carlos Alberto