Hablaré por tí

Capasa

Poeta que considera el portal su segunda casa
Al viento de la noche con tristeza habla,
pidiendo respuestas…. Pero el viento calla.
Ella, que maldice al que maltra,
gimiente, mezcla el odio de mujer,
con el amor de madre.

¿Cómo su sangre y estirpe de cordero,
engendro aquel lobo sangriento?
Retroceder… ¿Hasta dónde?
¿Tal vez a engañar la vida en su vientre?
Su útero debió de ser de líquido mármol,
estéril y sepulcral.
Llorar… Es nada, duelo y espanto,
desangrada, muerta.
Madre, amante, esclava, mujer.
Eva ¿Qué hiciste para que nos castiguen así?
¿Cómo podrán acunar sus brazos de abuela
si es la madre de un asesino?
¿Qué nanas podrá cantarle?
¿Que le dirá de su padre?.
¿Como les dirá, que el amor se volvió puñal,
que la pasión se hizo infierno,
Qué su madre grito y sus gritos
se perdierón en la indiferencia.
¿Dónde estábamos, cuando los lirios
morados marcaban sus carnes,
como cascos de caballo?
Cuando el amor fue pagado con una mortaja,
de noches de albas lentas.
Con amaneceres de maquillajes
y oscuras gafas, en días de disimulos.
Se pisotearon estrellas, se rompieron sortijas.
Imperios de miedos, de amenazas.
Gangrena de esa sociedad
que disimula
Yo, llorare por ti… Porque callas
Yo, denunciare por ti… Porque callas
Seré tu voz, si, mi voz será la tuya.
No quiero más huérfanos de madres asesinadas.
Mi silencio no será servidumbre de asesinos.
Ni quiero que la justicia sea de saldos en rebajas.
Porque soy mujer… Te lo debo


Carmen Pacheco 25 de noviembre 2008

Un día conocí a una mujer, era relativamente joven, me dijo "que era la madre de un asesino, su hijo estaba en la cárcel ,había matado a su nuera y dejado a sus nietos huérfanos y no entiendo como yo pude traer al mundo alguien así , no puedo dejar de quererlo, pero me siento culpable y no puedo mirar a mis nietos a la cara"
Aquel día entendí que el drama tiene muchas raices y muy profundas hemos avanzado desde entonces, pero aun hay que seguir levantando la voz , como mujer no puedo estar callada
 
Última edición:
Al viento de la noche con tristeza habla,
pidiendo respuestas…. Pero el viento calla.
Ella, que maldice al que maltra,
gimiente, mezcla el odio de mujer,
con el amor de madre.

¿Cómo su sangre y estirpe de cordero,
engendro aquel lobo sangriento?
Retroceder… ¿Hasta dónde?
¿Tal vez a engañar la vida en su vientre?
Su útero debió de ser de líquido mármol,
estéril y sepulcral.
Llorar… Es nada, duelo y espanto,
desangrada, muerta.
Madre, amante, esclava, mujer.
Eva ¿Qué hiciste para que nos castiguen así?
¿Cómo podrán acunar sus brazos de abuela
si es la madre de un asesino?
¿Qué nanas podrá cantarle?
¿Que le dirá de su padre?.
¿Como les dirá, que el amor se volvió puñal,
que la pasión se hizo infierno,
Qué su madre grito y sus gritos
se perdierón en la indiferencia.
¿Dónde estábamos, cuando los lirios
morados marcaban sus carnes,
como cascos de caballo?
Cuando el amor fue pagado con una mortaja,
de noches de albas lentas.
Con amaneceres de maquillajes
y oscuras gafas, en días de disimulos.
Se pisotearon estrellas, se rompieron sortijas.
Imperios de miedos, de amenazas.
Gangrena de esa sociedad
que disimula
Yo, llorare por ti… Porque callas
Yo, denunciare por ti… Porque callas
Seré tu voz, si, mi voz será la tuya.
No quiero más huérfanos de madres asesinadas.
Mi silencio no será servidumbre de asesinos.
Ni quiero que la justicia sea de saldos en rebajas.
Porque soy mujer… Te lo debo


Carmen Pacheco 25 de noviembre 2008

Un día conocí a una mujer, era relativamente joven, me dijo "que era la madre de un asesino, su hijo estaba en la cárcel ,había matado a su nuera y dejado a sus nietos huérfanos y no entiendo como yo pude traer al mundo alguien así , no puedo dejar de quererlo, pero me siento culpable y no puedo mirar a mis nietos a la cara"
Aquel día entendí que el drama tiene muchas raices y muy profundas hemos avanzado desde entonces, pero aun hay que seguir levantando la voz , como mujer no puedo estar callada

Conmociona este poema, desde la piel de una abuela, madre de un hijo que llegó a esos extremos, que ella jamás imagino. Cuanto dolor contemplar a sus nietos huérfanos, y a ese hijo desconocido, pero al que no puede abandonar a a su suerte.
Tu enorme sensibilidad, lo ha transmitido con gran sentimiento. La verdad es que nadie sabe los motivos que conducen a un hombre a quitar una vida, está por estudiar y yo como madre de dos chicos que para mí son tan especiales, no quiero ni imaginar lo que puede sentir una madre, ante un hecho tan terrible.
Gracias, querida Carmen, por sacar tiempo para estar aquí.
Un abrazo grande, mi niña.
Con cariño,
Isabel
 
Última edición:
Al viento de la noche con tristeza habla,
pidiendo respuestas…. Pero el viento calla.
Ella, que maldice al que maltra,
gimiente, mezcla el odio de mujer,
con el amor de madre.

¿Cómo su sangre y estirpe de cordero,
engendro aquel lobo sangriento?
Retroceder… ¿Hasta dónde?
¿Tal vez a engañar la vida en su vientre?
Su útero debió de ser de líquido mármol,
estéril y sepulcral.
Llorar… Es nada, duelo y espanto,
desangrada, muerta.
Madre, amante, esclava, mujer.
Eva ¿Qué hiciste para que nos castiguen así?
¿Cómo podrán acunar sus brazos de abuela
si es la madre de un asesino?
¿Qué nanas podrá cantarle?
¿Que le dirá de su padre?.
¿Como les dirá, que el amor se volvió puñal,
que la pasión se hizo infierno,
Qué su madre grito y sus gritos
se perdierón en la indiferencia.
¿Dónde estábamos, cuando los lirios
morados marcaban sus carnes,
como cascos de caballo?
Cuando el amor fue pagado con una mortaja,
de noches de albas lentas.
Con amaneceres de maquillajes
y oscuras gafas, en días de disimulos.
Se pisotearon estrellas, se rompieron sortijas.
Imperios de miedos, de amenazas.
Gangrena de esa sociedad
que disimula
Yo, llorare por ti… Porque callas
Yo, denunciare por ti… Porque callas
Seré tu voz, si, mi voz será la tuya.
No quiero más huérfanos de madres asesinadas.
Mi silencio no será servidumbre de asesinos.
Ni quiero que la justicia sea de saldos en rebajas.
Porque soy mujer… Te lo debo


Carmen Pacheco 25 de noviembre 2008

Un día conocí a una mujer, era relativamente joven, me dijo "que era la madre de un asesino, su hijo estaba en la cárcel ,había matado a su nuera y dejado a sus nietos huérfanos y no entiendo como yo pude traer al mundo alguien así , no puedo dejar de quererlo, pero me siento culpable y no puedo mirar a mis nietos a la cara"
Aquel día entendí que el drama tiene muchas raices y muy profundas hemos avanzado desde entonces, pero aun hay que seguir levantando la voz , como mujer no puedo estar callada
Estremece, impacta en lo profundo tu decir querida Carmen. Las dos caras de una vida que finalmente es muy difícil de sobrellevar. El conflicto de valores que desembocan en ríos de tristeza.
Gracias por compartir y estar, por la valía de tu sentir en este magnífico poema.
Mi abrazo y admiración
Camelia
 
Al viento de la noche con tristeza habla,
pidiendo respuestas…. Pero el viento calla.
Ella, que maldice al que maltra,
gimiente, mezcla el odio de mujer,
con el amor de madre.

¿Cómo su sangre y estirpe de cordero,
engendro aquel lobo sangriento?
Retroceder… ¿Hasta dónde?
¿Tal vez a engañar la vida en su vientre?
Su útero debió de ser de líquido mármol,
estéril y sepulcral.
Llorar… Es nada, duelo y espanto,
desangrada, muerta.
Madre, amante, esclava, mujer.
Eva ¿Qué hiciste para que nos castiguen así?
¿Cómo podrán acunar sus brazos de abuela
si es la madre de un asesino?
¿Qué nanas podrá cantarle?
¿Que le dirá de su padre?.
¿Como les dirá, que el amor se volvió puñal,
que la pasión se hizo infierno,
Qué su madre grito y sus gritos
se perdierón en la indiferencia.
¿Dónde estábamos, cuando los lirios
morados marcaban sus carnes,
como cascos de caballo?
Cuando el amor fue pagado con una mortaja,
de noches de albas lentas.
Con amaneceres de maquillajes
y oscuras gafas, en días de disimulos.
Se pisotearon estrellas, se rompieron sortijas.
Imperios de miedos, de amenazas.
Gangrena de esa sociedad
que disimula
Yo, llorare por ti… Porque callas
Yo, denunciare por ti… Porque callas
Seré tu voz, si, mi voz será la tuya.
No quiero más huérfanos de madres asesinadas.
Mi silencio no será servidumbre de asesinos.
Ni quiero que la justicia sea de saldos en rebajas.
Porque soy mujer… Te lo debo


Carmen Pacheco 25 de noviembre 2008

Un día conocí a una mujer, era relativamente joven, me dijo "que era la madre de un asesino, su hijo estaba en la cárcel ,había matado a su nuera y dejado a sus nietos huérfanos y no entiendo como yo pude traer al mundo alguien así , no puedo dejar de quererlo, pero me siento culpable y no puedo mirar a mis nietos a la cara"
Aquel día entendí que el drama tiene muchas raices y muy profundas hemos avanzado desde entonces, pero aun hay que seguir levantando la voz , como mujer no puedo estar callada
saludos bella Carmen!

Levanto mi voz contigo, que se escuche fuerte el grito por la que calla, un no rotundo contra la violencia en contra de la mujer, basta ya...


Sabes bella Carmen siempre pienso en esas madres de los delincuentes y ha de ser duro para ellas, no lo merecen. pobre alma doliente, esa madre tiene una doble condena, qué cruda realidad, qué cruel se nos presenta la vida algunas veces...
cariños, Carmen,

ligiA
 

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