En tu caminar
lento y pausado,
te pierdo en la penumbra
que se deja hacer.
Mientras,
soplas y apagas
cada uno de los candiles
que alumbran la calle
que de “El Olvido”,
pusieron el nombre.
Ahora ,
me descalzan los tacones,
deslizando las medias
por mis piernas,
con manos deseosas
y labios que besan
mis tobillos desnudos.
Una lengua lúbrica
dibuja meandros en mi piel
haciéndome bailar
una danza libidinosa.
Ya conoce el sabor
de mi boca y la mirada,
cuando son sus dedos
los que liberan
mis senos del sostén.
El olor a sexo despues del sexo.
Leyendas pasionales
vuelvo a escribir,
pagando de esa manera
las deudas
que tengo con su sonrisa.