Amanece la hipocresía
y los rayos de mezquindad,
lentos asoman,
con la inocente intención,
de tocarnos suavemente...
porque si los pájaros despiertan
libres,
de su cielo de oro avaro,
lloverían flechas de odio,
que jamás errarían.
De que están hechos sus corazones
sé,
los huelo,
aunque cada uno de nosotros
solos estemos, hablemos,
digámonos los miedos,
total...
no escuchan.
Luchemos para que un día,
juntos borremos de este mundo,
a los sedientos
de alma negra.
Cansado cae el sol,
por tanta hipocresía.
y los rayos de mezquindad,
lentos asoman,
con la inocente intención,
de tocarnos suavemente...
porque si los pájaros despiertan
libres,
de su cielo de oro avaro,
lloverían flechas de odio,
que jamás errarían.
De que están hechos sus corazones
sé,
los huelo,
aunque cada uno de nosotros
solos estemos, hablemos,
digámonos los miedos,
total...
no escuchan.
Luchemos para que un día,
juntos borremos de este mundo,
a los sedientos
de alma negra.
Cansado cae el sol,
por tanta hipocresía.