Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
A veces pasamos de mondar cebollas
y encajas el cuchillo hasta rebanar el centro
sin encontrar nuestras aortas conectadas
a lo que quedó en intento cardiaco de semilla.
A ratos te me antojas como mango con chamoy
y llegas de verde abierto a bocajarro
a quererme como viuda el día de mi funeral
y te quiero casi siempre casi de cuerpo presente.
Pero esta tarde de requintos y micheladas
solo deseo que te revuelvas con mis oídos,
que tu voz leude en mi cerebro, hacer un pan poema
que endurezca en la memoria
para remojarlo en la espuma del chocolate
cuando el tiempo uncido como joroba a mis vértebras
me obligue a contemplarte en mis juanetes
cuando los surcos de mis encías intenten
el acto supremo de morderte
cuando ya no pueda ni nombrarte.
Hoy que nuestra digestión es inmejorable,
que sin remilgos bebemos del mismo vaso
nuestros fermentos de azúcar en la sangre
y los destilados grado cien del vinagre de la furia,
vamos a apagar el bluetooth del tercer ojo
y potenciar las dioptrías de los decibeles
hasta vernos en nuestra voz bien enfocados
por si es posible que resonemos en las agruras
resacosas de las décadas con más suma que resta,
la paridad neutra y encendida del otro;
o por si es probable, verificable e inconmutable
que dos amantes no lleguen a la escena poscréditos
porque Hitchcock nos silenció el soundtrack en la bañera,
porque el silencio nos bloqueó la salida,
porque eternidad sería bloquearnos en Facebook.
y encajas el cuchillo hasta rebanar el centro
sin encontrar nuestras aortas conectadas
a lo que quedó en intento cardiaco de semilla.
A ratos te me antojas como mango con chamoy
y llegas de verde abierto a bocajarro
a quererme como viuda el día de mi funeral
y te quiero casi siempre casi de cuerpo presente.
Pero esta tarde de requintos y micheladas
solo deseo que te revuelvas con mis oídos,
que tu voz leude en mi cerebro, hacer un pan poema
que endurezca en la memoria
para remojarlo en la espuma del chocolate
cuando el tiempo uncido como joroba a mis vértebras
me obligue a contemplarte en mis juanetes
cuando los surcos de mis encías intenten
el acto supremo de morderte
cuando ya no pueda ni nombrarte.
Hoy que nuestra digestión es inmejorable,
que sin remilgos bebemos del mismo vaso
nuestros fermentos de azúcar en la sangre
y los destilados grado cien del vinagre de la furia,
vamos a apagar el bluetooth del tercer ojo
y potenciar las dioptrías de los decibeles
hasta vernos en nuestra voz bien enfocados
por si es posible que resonemos en las agruras
resacosas de las décadas con más suma que resta,
la paridad neutra y encendida del otro;
o por si es probable, verificable e inconmutable
que dos amantes no lleguen a la escena poscréditos
porque Hitchcock nos silenció el soundtrack en la bañera,
porque el silencio nos bloqueó la salida,
porque eternidad sería bloquearnos en Facebook.
07 de marzo de 2025