roberto reyes guadron
Poeta recién llegado
Es un día obscuro, lluvioso
De esos que vuelve la soledad
Infranqueable de melancolía,
Donde te asalta el entendimiento,
Los recuerdos y nace sin querer
Verso tras verso una poesía.
Eran horas tempranas
Cuando la gente no corre
Ni se apresura por llegar,
Algunos con sus galas mejores
Se aprontan silenciosos a esperar
Al motivo de todos sus amores.
Yo caminaba buscando un lugar
Para tomar un café y luego pensar
Pase la avenida independencia
Y de repente estaba en el portal
Del antiguo colegio que te vio llegar
Ahora desaparecieron las aulas
Pero lo demás sigue casi igual
Mesas aquí, mesas allá
Los menús de desayuno,
El buen provecho a cualquier gente
Los parroquianos de cada lugar.
Yo escogí la mesa del fondo
La de la esquina, la de los sueños
Donde quisimos aprender actuación
Y sentí en un escalofrió la sensación
De ser el mismo maestro irreverente
Que treinta y seis años atrás
Se situó frente a tu mirada
Y al sentirse frágil y vulnerable
Al brillo intenso de tus ojos
Decidió personificar al personaje
De las palabras vacías e hirientes
Quizás con la esperanza
De que ya no me vieras
Quizás de que entendieras
Que el cruce de las miradas
Era cause del momento
Que no existía ningún sentimiento
Que tú eras la niña inquieta
Y yo la vida prominente
Que entre letras y versos nacía.
Pero cuando el teatro de la vida
Ha mandado en el corazón
Quien manda dentro del alma
Que cobija y arma la ilusión
No hay en el mundo historias
Que describan tal situación.
Por solo un pensamiento,
Por solo un triste momento
De egolatría lisonjera
He vivido lejos de lo que siento
Te llene de infinita tristeza
Y te abandone en el tiempo.
Y ahora en el mismo lugar
Donde yo no te quise amar
Pero mi alma te guardo hondo
Para que estuvieras sin estar.
Aquí con un café
Y gente que no conozco
Mis lágrimas nacen
Mientras escribo estos sueños
Estos versos que llevo dentro
Día tras día, paso tras paso
Desde el mismo día
Que me miraste y me turbaste
Y dejaste tu corazón
Y sin decir nada, te llevaste el mío.
De esos que vuelve la soledad
Infranqueable de melancolía,
Donde te asalta el entendimiento,
Los recuerdos y nace sin querer
Verso tras verso una poesía.
Eran horas tempranas
Cuando la gente no corre
Ni se apresura por llegar,
Algunos con sus galas mejores
Se aprontan silenciosos a esperar
Al motivo de todos sus amores.
Yo caminaba buscando un lugar
Para tomar un café y luego pensar
Pase la avenida independencia
Y de repente estaba en el portal
Del antiguo colegio que te vio llegar
Ahora desaparecieron las aulas
Pero lo demás sigue casi igual
Mesas aquí, mesas allá
Los menús de desayuno,
El buen provecho a cualquier gente
Los parroquianos de cada lugar.
Yo escogí la mesa del fondo
La de la esquina, la de los sueños
Donde quisimos aprender actuación
Y sentí en un escalofrió la sensación
De ser el mismo maestro irreverente
Que treinta y seis años atrás
Se situó frente a tu mirada
Y al sentirse frágil y vulnerable
Al brillo intenso de tus ojos
Decidió personificar al personaje
De las palabras vacías e hirientes
Quizás con la esperanza
De que ya no me vieras
Quizás de que entendieras
Que el cruce de las miradas
Era cause del momento
Que no existía ningún sentimiento
Que tú eras la niña inquieta
Y yo la vida prominente
Que entre letras y versos nacía.
Pero cuando el teatro de la vida
Ha mandado en el corazón
Quien manda dentro del alma
Que cobija y arma la ilusión
No hay en el mundo historias
Que describan tal situación.
Por solo un pensamiento,
Por solo un triste momento
De egolatría lisonjera
He vivido lejos de lo que siento
Te llene de infinita tristeza
Y te abandone en el tiempo.
Y ahora en el mismo lugar
Donde yo no te quise amar
Pero mi alma te guardo hondo
Para que estuvieras sin estar.
Aquí con un café
Y gente que no conozco
Mis lágrimas nacen
Mientras escribo estos sueños
Estos versos que llevo dentro
Día tras día, paso tras paso
Desde el mismo día
Que me miraste y me turbaste
Y dejaste tu corazón
Y sin decir nada, te llevaste el mío.