Maroc
Alberto
Ponedme el traje de fiesta,
no me pongáis el de negro,
ni me enterreis en un campo
solitario y gigantesco.
Quiero que nadie me llore
y que sea por la tarde,
que me lleve un carro viejo,
tirando un burro delante.
Que no haya tristes silencios
que son silencios muy grandes,
ni lágrimas en los ojos,
sólo música y cantantes.
En una hermosa cancela,
por entre los limoneros,
en la esquina de una calle
o a la vera de un sendero.
No deseo ver a nadie
hacer un gesto de pena,
ni al poeta solitario
hacer trágico un poema.
Sólo cante y alegría,
aunque el corazón y el alma
en el interior suspiren
lamentos de sombra amarga.
Mis compañeros y amigos
recitadme madrigales
de amor de claveles rojos
y un rosario de cantares.
Cuando al pasar os pregunten
quién prodra ser, y de dónde,
que lo llevan de esa forma
tan miseramente pobre.
Decidles que, ese del carro,
era un humilde poeta
con la sonrisa en los labios
y una mirada serena.
También podéis indicarles
que fue todo un caballero,
persona que es decir mucho,
español y muy flamenco.
Mejor que sea domingo,
un domingo por la tarde,
que en el cielo haré sonetos
y décimas y romances.
Mejor que sea domingo
mientras canta una cigarra,
en mi pequeño terruño,
al compás de una guitarra.
https://photos.app.goo.gl/MSsK1rwudyrDHVRG7
no me pongáis el de negro,
ni me enterreis en un campo
solitario y gigantesco.
Quiero que nadie me llore
y que sea por la tarde,
que me lleve un carro viejo,
tirando un burro delante.
Que no haya tristes silencios
que son silencios muy grandes,
ni lágrimas en los ojos,
sólo música y cantantes.
En una hermosa cancela,
por entre los limoneros,
en la esquina de una calle
o a la vera de un sendero.
No deseo ver a nadie
hacer un gesto de pena,
ni al poeta solitario
hacer trágico un poema.
Sólo cante y alegría,
aunque el corazón y el alma
en el interior suspiren
lamentos de sombra amarga.
Mis compañeros y amigos
recitadme madrigales
de amor de claveles rojos
y un rosario de cantares.
Cuando al pasar os pregunten
quién prodra ser, y de dónde,
que lo llevan de esa forma
tan miseramente pobre.
Decidles que, ese del carro,
era un humilde poeta
con la sonrisa en los labios
y una mirada serena.
También podéis indicarles
que fue todo un caballero,
persona que es decir mucho,
español y muy flamenco.
Mejor que sea domingo,
un domingo por la tarde,
que en el cielo haré sonetos
y décimas y romances.
Mejor que sea domingo
mientras canta una cigarra,
en mi pequeño terruño,
al compás de una guitarra.
https://photos.app.goo.gl/MSsK1rwudyrDHVRG7
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