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Antares

Poeta adicto al portal

Mas allá de ese lugar
comenzó un tiempo de bonanza.
Las tardes empezaban a ser
mas luminosas y alegres.

Descubrió que debía permitirse
echarlo de menos…

Recordó el hondo verde
del reflejo de sus pupilas
esperando el solsticio de verano.

Las palabras y verbos que inventaba,
formando escaletas azules.

Sus manos como alas de Fénix
regalaban silenciosas caricias.

En su costado resguardaba el alma
como cobijo del duro invierno.

Él siempre cabalgaba siguiendo
la ruta del fémur.

Quijote de su vientre,
dueño de su divina figura.

Las canciones le tocaban la piel.
Con él era nota musical.

Su boca era puerta de vida
y su sonrisa
un amanecer en la Toscana.

Ella entendió que recordarlo
de esa manera,
era otra forma de amarlo para siempre.
 
Última edición:
Su boca era puerta de vida

Todo el poema es citable y maravilloso, desde el propio título que realmente anticipa calidad, pero esta línea la destaco porque es de lo mejor que leí en los últimos tiempos.
Los poemas de amor tienen que expresar justamente el amor y me parece que el tuyo no solo es tierno y pasional, además es de aquellos que incluyen al corazón y expresan esa sabiduría emocional que da gusto ver.
Un abrazo y mi admiración a tus letras.
 
Sé que hay personas mágicas y es maravilloso que se crucen en tu camino. Tú lo eres. La admiración veo que es mutua. Siempre es un placer leerte y también saber que te gustan mis poemas. Un abrazo lleno de magia para ti.
 
Me ha agradado, sobremanera, tu poema. Letras con un hondo sabor bucólico revestidas de imágenes suavemente sensuales. Un verdadero placer visitar tu espacio. Un abrazo afectuoso, Yolanda.
 
Mas allá de ese lugar
comenzó un tiempo de bonanza.
Las tardes empezaban a ser
mas luminosas y alegres.

Descubrió que debía permitirse
echarlo de menos…

Recordó el hondo verde
del reflejo de sus pupilas
esperando el solsticio de verano.

Las palabras y verbos que inventaba,
formando escaletas azules.

Sus manos como alas de Fénix
regalaban silenciosas caricias.

En su costado resguardaba el alma
como cobijo del duro invierno.

Él siempre cabalgaba siguiendo
la ruta del fémur.

Quijote de su vientre,
dueño de su divina figura.

Las canciones le tocaban la piel.
Con él era nota musical.

Su boca era puerta de vida
y su sonrisa
un amanecer en la Toscana.

Ella entendió que recordarlo
de esa manera,
era otra forma de amarlo para siempre.
Hermoso poema, con un atisbo sutil de sensualidad
Estas letras reflejan el sentir sublime de su autora, donde se refleja la pureza de pluma y de alma.
Me gustó un montón esta delicia de escritura
Saludos y una rosa envuelta en un abrazo, mi apreciada Antares
 
Mas allá de ese lugar
comenzó un tiempo de bonanza.
Las tardes empezaban a ser
mas luminosas y alegres.

Descubrió que debía permitirse
echarlo de menos…

Recordó el hondo verde
del reflejo de sus pupilas
esperando el solsticio de verano.

Las palabras y verbos que inventaba,
formando escaletas azules.

Sus manos como alas de Fénix
regalaban silenciosas caricias.

En su costado resguardaba el alma
como cobijo del duro invierno.

Él siempre cabalgaba siguiendo
la ruta del fémur.

Quijote de su vientre,
dueño de su divina figura.

Las canciones le tocaban la piel.
Con él era nota musical.

Su boca era puerta de vida
y su sonrisa
un amanecer en la Toscana.

Ella entendió que recordarlo
de esa manera,
era otra forma de amarlo para siempre.
Bellísimo poema lleno de deliciosas sensaciones eróticas . Un placer leerlo.
 
Mas allá de ese lugar
comenzó un tiempo de bonanza.
Las tardes empezaban a ser
mas luminosas y alegres.

Descubrió que debía permitirse
echarlo de menos…

Recordó el hondo verde
del reflejo de sus pupilas
esperando el solsticio de verano.

Las palabras y verbos que inventaba,
formando escaletas azules.

Sus manos como alas de Fénix
regalaban silenciosas caricias.

En su costado resguardaba el alma
como cobijo del duro invierno.

Él siempre cabalgaba siguiendo
la ruta del fémur.

Quijote de su vientre,
dueño de su divina figura.

Las canciones le tocaban la piel.
Con él era nota musical.

Su boca era puerta de vida
y su sonrisa
un amanecer en la Toscana.

Ella entendió que recordarlo
de esa manera,
era otra forma de amarlo para siempre.

Una intensa obra donde desde el trampolín de la ternura se analiza esa busqueda
de un amor que llamaríamos eterno. Alta pureza y sensibilidad expresiva.
me gusto. saludos amables de luzyabsenta
 
Mas allá de ese lugar
comenzó un tiempo de bonanza.
Las tardes empezaban a ser
mas luminosas y alegres.

Descubrió que debía permitirse
echarlo de menos…

Recordó el hondo verde
del reflejo de sus pupilas
esperando el solsticio de verano.

Las palabras y verbos que inventaba,
formando escaletas azules.

Sus manos como alas de Fénix
regalaban silenciosas caricias.

En su costado resguardaba el alma
como cobijo del duro invierno.

Él siempre cabalgaba siguiendo
la ruta del fémur.

Quijote de su vientre,
dueño de su divina figura.

Las canciones le tocaban la piel.
Con él era nota musical.

Su boca era puerta de vida
y su sonrisa
un amanecer en la Toscana.

Ella entendió que recordarlo
de esa manera,
era otra forma de amarlo para siempre.

Me gustó mucho en especial el final. Es perfecto! Saludos
 
Un hermoso poema mi niña, usas las imágenes de manera especialmente
oficiosa tu manejo del lenguaje es también algo para destacar en estas letras
que tienen el poder de elevar las emociones, porque las dejas a flor de piel.
Gracias por el momento mágico de tu genial inspiración. Besitos cariñosos
vuelen a tus mejillas.
 
Buenos días, Anamer.
Lo importante y efectivamente emocionante es poder hacer sentir con las palabras. Si con este poema lo he conseguido me siento totalmente feliz y satisfecha. Muy agradecida por tu bello comentario. Feliz semana.​
 

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