Hacer con él

Trinity

Vampiro.
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Le regalaría mi corazón a los gusanos
o a Lucifer…
Quizá, lo donaría al que le falla,
pero no creo que le sirva de mucho.

Lo lanzaría por la cañería
o le haría un entierro en el patio,
tal vez calcinarlo para volverlo polvo
como supuestamente siempre hemos sido.

Le regalaría mi corazón al cielo,
la gente dice que allá siempre hacen bien
y seguramente no lo desperdiciarían
aunque esté inservible…

Lo otorgaría como premio al bondadoso,
como objeto de prueba al médico
para un experimento disfuncional;
seguramente a Frankenstein
le hubiese sido muy útil tenerlo,
aunque su monstruo caminaría sin vida
y la historia habría perdido sentido.

¿Ha ido algún corazón al espacio?
Podría mandarlo a la luna…
No tiene mucha lógica,
pero creo que ya nada la tiene.

También se lo podría llevar a Dios:
dicen que él soluciona todo.
¿Lo repararía?,
no creo, no lo ha hecho en veces anteriores
y ahora que ha muerto por completo
dudo que me lo quiera arreglar.

Haría cualquier cosa con mi corazón,
ensuciarlo, malograrlo, olvidarlo,
dejarlo en medio de la calle…
cualquier cosa excepto por un detalle:
ya no lo tengo, ni siquiera es mío.

Solo sé que está muerto,
que ha dejado de sentir y de bombear.
Solo sé que un día lo dejé en mejores manos
y esas manos decidieron no cuidarlo más.
 
Amiga Trinity: es cierto que muerto no nos sirve para nada, así que podemos darle las mil y una oportunidades que tu le has querido dar, pero si te digo una cosa, si es que es cierto lo que aqui detecto, te noto demasiado frágil y meláncolica en este poema. Si es así animate amiga, Un abrazo.
 
Le regalaría mi corazón a los gusanos
o a Lucifer…
Quizá, lo donaría al que le falla,
pero no creo que le sirva de mucho.

Lo lanzaría por la cañería
o le haría un entierro en el patio,
tal vez calcinarlo para volverlo polvo
como supuestamente siempre hemos sido.

Le regalaría mi corazón al cielo,
la gente dice que allá siempre hacen bien
y seguramente no lo desperdiciarían
aunque esté inservible…

Lo otorgaría como premio al bondadoso,
como objeto de prueba al médico
para un experimento disfuncional;
seguramente a Frankenstein
le hubiese sido muy útil tenerlo,
aunque su monstruo caminaría sin vida
y la historia habría perdido sentido.

¿Ha ido algún corazón al espacio?
Podría mandarlo a la luna…
No tiene mucha lógica,
pero creo que ya nada la tiene.

También se lo podría llevar a Dios:
dicen que él soluciona todo.
¿Lo repararía?,
no creo, no lo ha hecho en veces anteriores
y ahora que ha muerto por completo
dudo que me lo quiera arreglar.

Haría cualquier cosa con mi corazón,
ensuciarlo, malograrlo, olvidarlo,
dejarlo en medio de la calle…
cualquier cosa excepto por un detalle:
ya no lo tengo, ni siquiera es mío.

Solo sé que está muerto,
que ha dejado de sentir y de bombear.
Solo sé que un día lo dejé en mejores manos
y esas manos decidieron no cuidarlo más.

De solo leer tu bello poema, querida Trinity,
te puedo decir que tu corazón está bien vivo,
siente profundamente como el más vivo y sensible de los corazones,
si no, no podrías haber escrito estos jirones de sentimiento,
que emocionan,
este llamado angustiante de un corazón sediento y enamorado;
en letras armoniosamente dispuestas, en lógica y sentida secuencia,
un abrazo,
Eduardo
 
Marisa, es un poema que no había podido publicar, pero me agrada indicarte que ya todo está muy bien... Son cosas que pasan en momentos determinados y nos quiebran, pero la fortaleza de seguir muchas veces salva lo que se creía perdido o simplemente te ayuda a borrar (cosa que no sé si podría hacer), lo que ha sucedido y seguir, así sea sin corazón.

Gracias por pasar y por tus deseos... Un abrazo.
 
Veo como crece tu enorme sensibilidad y como eres capaz de darle la vuelta a un argumento hasta convertirlo en un desgarrador poema amoroso, teñido de sangre y de desesperanza. Es magnífico. Luis.
 
Mi querido Ed, pues creo que tienes razón, entonces quizás escribía en un futuro cercano que afortunadamente no llegó porque mi corazón estuvo al borde de la muerte... Gracias por tus bellas palabras, es de inmenso agrado y honor para mí, que te hayan gustado mis tristes letras.

Un gran besote para ti, mil gracias por tu bella presencia y por comentar.
 
Vaya Luís, creo que a veces me pongo algo sensible y otras simplemente olvido ese estado tan dificil de llevar por la suceptibilidad que mantiene; sin embargo, me gusta ir cambiando, paseando de aquí para allá e incluso intentando escribir, quizás no mejor, pero sí de otras formas... No soy buena para darle vueltas a los argumentos, pero esta vez me nació y para mi fortuna, te gustó.

Es un gran placer para mí que te haya parecido magnifico, de verdad te agradezco tu visita... Un abrazo para ti, estimado amigo.
 
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Le regalaría mi corazón a los gusanos
o a Lucifer…
Quizá, lo donaría al que le falla,
pero no creo que le sirva de mucho.

Lo lanzaría por la cañería
o le haría un entierro en el patio,
tal vez calcinarlo para volverlo polvo
como supuestamente siempre hemos sido.

Le regalaría mi corazón al cielo,
la gente dice que allá siempre hacen bien
y seguramente no lo desperdiciarían
aunque esté inservible…

Lo otorgaría como premio al bondadoso,
como objeto de prueba al médico
para un experimento disfuncional;
seguramente a Frankenstein
le hubiese sido muy útil tenerlo,
aunque su monstruo caminaría sin vida
y la historia habría perdido sentido.

¿Ha ido algún corazón al espacio?
Podría mandarlo a la luna…
No tiene mucha lógica,
pero creo que ya nada la tiene.

También se lo podría llevar a Dios:
dicen que él soluciona todo.
¿Lo repararía?,
no creo, no lo ha hecho en veces anteriores
y ahora que ha muerto por completo
dudo que me lo quiera arreglar.

Haría cualquier cosa con mi corazón,
ensuciarlo, malograrlo, olvidarlo,
dejarlo en medio de la calle…
cualquier cosa excepto por un detalle:
ya no lo tengo, ni siquiera es mío.

Solo sé que está muerto,
que ha dejado de sentir y de bombear.
Solo sé que un día lo dejé en mejores manos
y esas manos decidieron no cuidarlo más.




Mientras haya vida, hay un corazón que late, lento, sin ganas, pero late. No hagas nada con él, déjalo descansar, que sane heridas, que duerma sueños y vaya ganando fuerzas para mañana, cuando el sol vuelva a salir y sus rayos lleguen hasta tu corazón con una nueva esperanza, una nueva ilusión.
Tristes versos mi niña. ¡Animo!
Estrellas y un fuerte abrazo
 
Sentimientos fuertes de un herida que se mete en el alma profundamente,
parece que el corazón sangra y no cicatriza nunca,
pero solo son etapas de misma vida amorosa
Con mucha fuerza estos versos Trinity
Todo un lujo haber pasado, amiga
Ánimo y a seguir el río fluyente de la vida
Abrazos
 
Notalgia, Emuletero, Armonía... Gracias por esas palabras de aliento y por tomarse el tiempo de pasar por estas líneas y más aún, comentar. Me encanta verlos por aquí, muchas gracias.
 
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Le regalaría mi corazón a los gusanos
o a Lucifer…
Quizá, lo donaría al que le falla,
pero no creo que le sirva de mucho.

Lo lanzaría por la cañería
o le haría un entierro en el patio,
tal vez calcinarlo para volverlo polvo
como supuestamente siempre hemos sido.

Le regalaría mi corazón al cielo,
la gente dice que allá siempre hacen bien
y seguramente no lo desperdiciarían
aunque esté inservible…

Lo otorgaría como premio al bondadoso,
como objeto de prueba al médico
para un experimento disfuncional;
seguramente a Frankenstein
le hubiese sido muy útil tenerlo,
aunque su monstruo caminaría sin vida
y la historia habría perdido sentido.

¿Ha ido algún corazón al espacio?
Podría mandarlo a la luna…
No tiene mucha lógica,
pero creo que ya nada la tiene.

También se lo podría llevar a Dios:
dicen que él soluciona todo.
¿Lo repararía?,
no creo, no lo ha hecho en veces anteriores
y ahora que ha muerto por completo
dudo que me lo quiera arreglar.

Haría cualquier cosa con mi corazón,
ensuciarlo, malograrlo, olvidarlo,
dejarlo en medio de la calle…
cualquier cosa excepto por un detalle:
ya no lo tengo, ni siquiera es mío.

Solo sé que está muerto,
que ha dejado de sentir y de bombear.
Solo sé que un día lo dejé en mejores manos
y esas manos decidieron no cuidarlo más.



Me quito el sombrero vampiresa, el juego de imágenes y la conjugación de ideas plasmadas en verso le dan un toque profundo y sentido, literal y muy bueno. Un gusto leerte
 
Solo sé que está muerto,
que ha dejado de sentir y de bombear.
Solo sé que un día lo dejé en mejores manos
y esas manos decidieron no cuidarlo más.[/QUOTE]

El final me mato por completo.

Hay tantas cosas que se podrían hacer con un corazón muerto, las describiste tan dolorosas y tan bellas a la vez que se antoja hacer una o dos con el que se tiene. aveces nos quedamos con una maquinita que solo bombea sangre y no siente por que alguien mas lo tiene y lo hace latir, pero se olvidan de accionarlo perdiendo el interés y somos siempre los dueños los que debemos preguntarnos de nuevo que hacer con el. Por fortuna siempre nacen poesías tan hermosas como la tuya que hacen renacer el corazon del poema y que lo preparan para nuevamente latir con fuerza.

La vida nos trae muertes y resurrecciones ocasionales al corazón, es entre cruel y divertido verlo nacer y morir de nuevo, pero de eso se trata de agonizar y resurgir, una y otra vez, así nos centremos en un circulo vicioso sin fin.

Un enorme placer leerte como siempre, prima sobrina bechaaa, te dejo mi admiración, mi sentimiento y por supuesto mis estrellas.
 
Todo bien con la oscuridad del poema... pero este erizo es medio suavecito parece, vaya que me dio impresión la imágen... uffff... me puede volver la sangre al cuerpo ya o no?...

Mis estrellas.
 
A veces sentirnos muertos, es saber que estamos vivos.
Es un poema lleno de tristeza, que a la vez muestra tu fortaleza para lo que tenga que venir.
Me gustó mucho, pues algunas veces me sentí algo así.
Un beso.

Joel
 
Y si intentamos un trasplante de corazón para reponer el tuyo??? Pero si funciona, por favor no lo coloques de nuevo en manos equivocadas.

Me encantó tu poema.
Fue un placer leerte.
Un fuerte abrazo.
 
Vaya... Qué gratos comentarios me dan!! Es un honor inmenso para mí que este poema sea de su agrado, supongo que la realidad del dolor influye en lo plasmado, no lo sé... Pero me gustó esa idea del transplante que indica Nikita, muy cómico por cierto, pero creo que a veces no es que las manos fueron las equivocadas sino que ellas no saben cómo reaccionar ante tal responsabilidad. Me alegra que al final, no necesité transplantes de ningún tipo.


Un placer haber sido leída y comentada por cada uno de ustedes... Mil gracias!
 

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