En el destartalado laberinto que guarda,tenaz y soberbio,las ideas congeladas de mi infinita mente difunta,se escucha el palpitar indecoroso de un corazón frágil como la vasija cristalina que guarda el puro copo llameante que el ojo abierto del dilatado tiempo dejó caer,como aguamiel que una boca sedienta de escarchados labios malditos apenas quedó mojada por tal escandalosa pero pulcra substancia.Y es entonces,cuando enmarañado en la tenue red de la ruindad sacudo todo mi robusto cuerpo de gigante empedernido;para dar el gran bostezo que ha de abrir el boquete por donde reptan las alimañas nocturnas de imbécil inteligencia pero aguda intuición malsana para con los obtusos de cerebro hipertrofiado y podrido.Es entonces cuando bato mis alados brazos de vil murciélago y emprendo el vuelo hacia el aguacero de infinitesimal divisibilidad cercana a la vil mortandad.
Última edición: