pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Con la inocencia dejada en el olvido, quiero que sea inocente el recorrido
y que imagines que el tiempo
se ha dormido,
que estamos en el ayer jugando
a ser adultos sin dejar de ser niños.
Quiero sentir el corazón acelerando
ante la proximidad de tus labios,
quiero que me mires embobado
mientras te tiemblan las piernas...
Titubea en tus piropos
y deja que la respiración se haga difícil, bésame con inexperiencia
y duda con tus manos,
cuando florezcan los gemidos primerizos entrecortados en tu boca,
llénate de valor para explorar mi cuello...
Siente el palpitar que se despierta
bajo mi blusa,
te grita suplicante que asaltes
las cortinas y que tus labios beban
de sus picos enardecidos
que buscan ser sometidos...
Poco a poco sin darte prisa,
has que tu tardanza
llame a la necesidad
y que mi cuerpo suplique
delirante por tus caricias...
Quítame la blusa como si fueses
un niño ante su regalo soñado,
contempla la voluptuosidad de mi pecho que ansía terminar en tu boca...
Redescubre las sendas de mi vientre, reconquista los paraísos
que cubre mi falda,
deja al desnudo la fruta
que a tu deseo quiere saciar...
Has una pausa, mírame a los ojos
con la ternura convertida en fuego, contempla todo el reino que te ofrezco, recítame aquellos versos
que tu mente te dictan
y hazme sentir que el tiempo
no ha pasado...
Apodérate de mi boca
y con la habilidad adquirida
vuelve a recorrerme
como si fuese aquella chiquilla
que soñaste tener
y que a pesar de los años
sigues siendo aquél que me amó
desde la primera vez...
Hagamos el amor con la inocencia
en la memoria ,
con la necesidad que vivimos
de adolescentes ,
con la plenitud de ser adultos
pero sobretodo con el placer
de entregarnos todo el amor
que sentimos.
y que imagines que el tiempo
se ha dormido,
que estamos en el ayer jugando
a ser adultos sin dejar de ser niños.
Quiero sentir el corazón acelerando
ante la proximidad de tus labios,
quiero que me mires embobado
mientras te tiemblan las piernas...
Titubea en tus piropos
y deja que la respiración se haga difícil, bésame con inexperiencia
y duda con tus manos,
cuando florezcan los gemidos primerizos entrecortados en tu boca,
llénate de valor para explorar mi cuello...
Siente el palpitar que se despierta
bajo mi blusa,
te grita suplicante que asaltes
las cortinas y que tus labios beban
de sus picos enardecidos
que buscan ser sometidos...
Poco a poco sin darte prisa,
has que tu tardanza
llame a la necesidad
y que mi cuerpo suplique
delirante por tus caricias...
Quítame la blusa como si fueses
un niño ante su regalo soñado,
contempla la voluptuosidad de mi pecho que ansía terminar en tu boca...
Redescubre las sendas de mi vientre, reconquista los paraísos
que cubre mi falda,
deja al desnudo la fruta
que a tu deseo quiere saciar...
Has una pausa, mírame a los ojos
con la ternura convertida en fuego, contempla todo el reino que te ofrezco, recítame aquellos versos
que tu mente te dictan
y hazme sentir que el tiempo
no ha pasado...
Apodérate de mi boca
y con la habilidad adquirida
vuelve a recorrerme
como si fuese aquella chiquilla
que soñaste tener
y que a pesar de los años
sigues siendo aquél que me amó
desde la primera vez...
Hagamos el amor con la inocencia
en la memoria ,
con la necesidad que vivimos
de adolescentes ,
con la plenitud de ser adultos
pero sobretodo con el placer
de entregarnos todo el amor
que sentimos.
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