SHERIDAM
Poeta asiduo al portal
Te aseguro que no quería ver mis ojos bailando en los tuyos, ni que tus segundos se enredarán con los míos.
Pero pienso y pienso… y de repente, de nuevo te estás chocando con mis risas.
¡Ay amigo!...
¿No deberías simplemente limitarte a vivir tu vida?,
Deberíamos hacer un trato, uno que cumplas a cabalidad, un trato que involucre mi silencio y tus sentidos.
Un trato donde trato de no tratarte tanto.
Uno de esos tratos que se pueden sellar con sangre.
Deberías simplemente acompáñame a enloquecer, a gritarle a los ecos del pasado o tal vez a despertar una mañana en tu presencia. Finalmente amigo, el trato lo cierras tú.
Yo solo tratare de no tratarte, de no invadirte, de no quemarme.
Tan solo trato de respirar con tu sonrisa y equilibrar mis pasos después de tocarte.
Querido amigo no quería que mis ojos bailaran en los tuyos, ¡pero qué carajos!
Ellos hacen lo que quieren, ¿quién soy yo para negarles los placeres?
Y es que trato y trato de no quebrantar las leyes que nos rigen… ¡pero amigo!
Mis ojos siguen bailando en los tuyos y tus segundos se siguen enredando con los míos.
Creo que es justo cerrar este trato amigo mío…
Pero pienso y pienso… y de repente, de nuevo te estás chocando con mis risas.
¡Ay amigo!...
¿No deberías simplemente limitarte a vivir tu vida?,
Deberíamos hacer un trato, uno que cumplas a cabalidad, un trato que involucre mi silencio y tus sentidos.
Un trato donde trato de no tratarte tanto.
Uno de esos tratos que se pueden sellar con sangre.
Deberías simplemente acompáñame a enloquecer, a gritarle a los ecos del pasado o tal vez a despertar una mañana en tu presencia. Finalmente amigo, el trato lo cierras tú.
Yo solo tratare de no tratarte, de no invadirte, de no quemarme.
Tan solo trato de respirar con tu sonrisa y equilibrar mis pasos después de tocarte.
Querido amigo no quería que mis ojos bailaran en los tuyos, ¡pero qué carajos!
Ellos hacen lo que quieren, ¿quién soy yo para negarles los placeres?
Y es que trato y trato de no quebrantar las leyes que nos rigen… ¡pero amigo!
Mis ojos siguen bailando en los tuyos y tus segundos se siguen enredando con los míos.
Creo que es justo cerrar este trato amigo mío…
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