Murmullos...
Una terraza cubierta en el bulevar. Las paredes de plástico
protegen del débil viento del Este. En el interior, sobre la mesa
una velita de té quema lo que queda de grasa. Frente a nosotros
dos personas, de unos cincuenta años, hablaban de cine.
Delante del camarero, una dama de cabellos grises le da un codazo
a su anciano marido. Ella quiere hacer un pedido. Su marido mira
fijamente el mar. Las olas sólo suben un decímetro justo antes de
la playa y luego desaparecen en sí mismas con un suave murmullo.
Y en otro. Las paredes de plástico dan voz al viento del Este.
Cielo estrellado
conchas blancas donde antes
estaba el mar.
Una terraza cubierta en el bulevar. Las paredes de plástico
protegen del débil viento del Este. En el interior, sobre la mesa
una velita de té quema lo que queda de grasa. Frente a nosotros
dos personas, de unos cincuenta años, hablaban de cine.
Delante del camarero, una dama de cabellos grises le da un codazo
a su anciano marido. Ella quiere hacer un pedido. Su marido mira
fijamente el mar. Las olas sólo suben un decímetro justo antes de
la playa y luego desaparecen en sí mismas con un suave murmullo.
Y en otro. Las paredes de plástico dan voz al viento del Este.
Cielo estrellado
conchas blancas donde antes
estaba el mar.