marquelo
Negrito villero
Te quedaste callada
como la primera vez
que viste mi cara
sobre la piedra,
y el calendario no avanzó.
Toda tu ocupación
fue hacer alas de servilletas
y demostrar la inviabilidad
del beso detrás de las cortinas.
Dejaste sin caramelos la cuenca
de tus ojos/
la nada se nos pegó /
aceptamos su ritual
como dos exclamaciones fosforescentes de hierba
pero quedaron las manos
y algún cambio de pierna
daria
la vuelta al mundo para encontrarnos.
En ese apretón de ojos quedaría
nuestro color.
y nada más lógico que nuestras
pestañas en el instante.
Es jueves.